Número 25, octubre 2001











H
e visto que en la sección de Cartas al Director muchas veces se seleccionan las que hacen crítica social o las más preocupadas por aspectos humanos, y os felicito por ello. Me gustaría que se pudiera dar a conocer una noticia que he visto recientemente. Desde los inicios del mandato del presidente Clinton, el sistema militar norteamericano está desarrollando un programa secreto de armas bacteriológicas de gran potencia, con manipulación de gérmenes. Me parece inconcebible o, mejor dicho, no me parece tan raro porque una de las primeras decisiones del presidente Bush tras su llegada a la Casa Blanca consistió en retirarse de las conversaciones para ampliar el tratado internacional de 1972 sobre prohibición de armas biológicas. ¿Y aún creemos que la política norteamericana es digna de confianza? ¿Tanto criticamos los procedimientos de los integristas islámicos que no reparamos en el "arsenal inhumano" que tenemos en casa?

Ernesto Calzada


Tras el ataque de los aviones provenientes del integrismo musulmán a objetivos norteamericanos he vuelto a leer algunos pasajes del libro de Samuel Huntington "El choque de civilizaciones". ¿El fundamentalismo será el inicio de ese presunto choque del que se habla en la citada obra como el inevitable destino de la historia? ¿Ante el fundamentalismo no hay otra posibilidad que la de una estrategia policial para expresar y garantizar la seguridad de Occidente? Estas posiciones son muy catastrofistas y se fundan en una lectura del Islam como religión inevitablemente arrastrada hacia el integrismo por su propia lógica interna. Yo creo que lo que nos falta es una mayor amplitud de miras para conocer una cultura que se merece, lo primero de todo, respeto.

Nélida Claes


Mientras los delegados de los distintos países que intervinieron el mes pasado en Sudáfrica se ponían de acuerdo en los conceptos de esclavitud, intolerancia, segregación, etc., el pueblo guatemalteco se deshacía por las hambrunas y la pobreza. Y yo me pregunto, ¿es qué somos tan duros de roer que preferimos pedir perdón por el pasado, y remontarnos a la esclavitud de los egipcios, antes de poner los ojos en el presente y ver que la segregación significa el olvido de los pueblos que se están muriendo con cuentagotas? En muchos municipios de Guatemala la gente se muere por desnutrición. Más del 80% de los 11,5 millones de habitantes, viven en situación de pobreza y extrema pobreza. Y mientras tanto, en la cumbre sudafricana, los delegados se ponían de acuerdo y matizaban sobre conceptos. Y ahora, tras los atentados en Nueva York, los países pobres serán cada vez más pasto de la indiferencia.

Virginia Moreno