Número 25, octubre 2001





Los profesores enseñan y los estudiantes aprenden lo que saben y pueden, mirando quizá demasiado hacia la formación profesional y la investigación. Y ojalá pueda cumplir estas dos funciones con competencia. Pero no parece fácil hacerlo si perdemos de vista la búsqueda de la verdad. Un día se concibió la Universidad como forma de vida, algo más que la preparación para el mero ejercicio de una profesión. Los estudiantes abandonaban sus casas no para asistir unas horas a clase como el que va a la oficina, sino para aprender una forma de vida, de la que no estaban ausentes los clásicos, la música, la contemplación de obras de arte y también los deportes. Uno no iba a la Universidad sólo para convertirse en médico o en abogado.

Ignacio Sánchez Cámara
ABC Cultural, sábado 8 de septiembre de 2001