No va pisando algodones, no es una belleza de software a lo Final Fantasy, te cuenta las cosas con la sencillez de las canicas de colores. ¡Y dice la muy canalla que no es guapa!, lo bueno es que no lo comenta con ese escorzo de engreimiento de quien sabes que finge, que en el fondo está tan enamorado de sí mismo que se le nota por lo bien que lo disimula. La Mascó, en cambio, es sincerota y sabe de sus fronteras de belleza. Estuvo en Calcuta con la Madre Teresa y fue una de las voces que más alto sonó para defender a Joaquín José Martínez de las garras de la pena capital. Tiene una voz de radio que apabulla, muy dulce, con un timbre elegantoso. Por modesta se calla las acciones sociales que realiza, no tiene ningún interés en poner en el cordel público lo mucho que utiliza su nombre y su imagen para hacer el bien. Tiene 31 años y todavía conserva esa ingenuidad de la chiquilla que sale a escena por primera vez a recitar Platero y yo. Calibán.- La verdad es que te has metido en todos los fregados, has hecho cine, televisión, colaboras asiduamente en radio
a pesar de todo
Judith Mascó se esconde. Judith Mascó.- ¿Cómo que se esconde? Bueno, lo que pasa es que hago las cosas que creo que tengo que hacer o me aportan algo o me dan prestigio en mi trabajo. La farándula no me interesa, por eso evito las grandes fiestas. Empecé muy jovencita y continuamente recibía faxes de invitaciones para ir a fiestas, cenas, actuaciones musicales. No era tonta, sabía que para ellos era importante que yo estuviera allí, no era tanto un interés por mí cuanto por ellos. Entonces, aprendí a saber lo que me convenía o me interesaba. Además, pensaba que si iba a todo no tendría tiempo para trabajar bien, porque había que madrugar y poner buena cara. Por ejemplo, en Cibeles haces 10 desfiles cada día y acabas reventada, muerta. Por la noche se aprovecha para hacer fiestas porque va el diseñador tal... Yo me divierto con la gente que quiero, con mis amigos de siempre. Para mí, el trabajo es una cosa aparte. C.- ¿Y cómo te diviertes? JM.- Mi manera de divertirme no ha cambiado mucho desde que era una adolescente. Las cosas han cambiado por los horarios y el hecho de ser C.- ¿Eres glamourosa? JM.- Para nada. Me siento incómoda con el glamour y la distancia. C.- Siempre comentas que no te consideras guapa. Entre nosotros, está feo eso de beber antes de las entrevistas, ¿no? JM.- Es que intento ser muy objetiva. Me considero muy fotogénica, eso sí, pero hay otras chicas que tienen un aspecto físico mejor que el mío, unos ojazos espectaculares, un pelazo que te mueres
yo lo que tengo son una serie de cualidades que son bastante equilibradas para salir en una foto. Yo gusto a las señoras, a los señores, a los niños, a las niñas, a los abuelos, a las abuelas... Una directora de una revista me decía que mi cara vendía a un público amplio. Hay bellezas que ofenden a las mujeres, por ser demasiado sexys. Yo creo que resulto bien en foto porque he aprendido mucho en mi trabajo y sé por donde doy mejor. C.- La película española Sin vergüenza toca el tema del narcisismo por parte de la gente del espectáculo, los codazos, las miradas celosas
¿todo eso existe en tu mundillo? JM.- Sé que eso existe pero yo no le notado tanto, he tenido muy buenas compañeras con las que he estado muy a gusto y todavía tengo alegría de verlas. Con algunas nos vemos como mínimo dos veces al año, durante la época de desfiles y compartimos habitación de hotel. No, nunca he sentido miradas celosas, envidias. Yo creo que depende de la actitud de uno mismo, si tú no tienes ningún problema con nadie, la gente no te toma ojeriza. Eso sí, he visto malas actitudes en chicas noveles y sólo siembran vacío alrededor. C.- ¿No piensas que la vida de una modelo se parece más a la de un futbolista que a la de un actor? Cuando cumple cierta edad, el futbolista tiene que buscarse la vida
JM.- Sí, se podría equiparar bastante. Pero hay modelos que se hacen un nombre y, aunque tengas más edad o una arruguita, se te seguirá llamando. Hay pocas modelos que a mi edad sigan trabajando, y ya tengo 31 años. Después de haber parido dos hijas me doy cuenta de que he tenido mucha suerte, que he llegado a ser un personaje conocido, y que al cliente le interesas como personaje. Por ejemplo, para anunciar unas joyas no llaman a una niña jovencita sino a mí, porque soy un rostro conocido. Ahora me llaman para hacer campañas de diferentes productos y anuncios para la televisión. Es lo que me interesa: hacer menos cosas y cómodamente, C.- Nárrame la experiencia de ser madre. JM.- Ya sé que es un topicazo, pero es lo más increíble que me ha pasado en la vida, es algo único. El primer embarazo fue fantástico, estaba trabajando, me sentía estupendamente y muy ligada a mi marido. En el momento de tener a la niña y llegar a casa con una criatura tan frágil se mezclan los sentimientos de seguridad, emoción, un cansancio tremendo
Es algo que los hombres no podéis ni imaginar y tampoco una mujer que no lo haya vivido. C.- ¿Qué es lo que tu marido y tú queréis para vuestras hijas en este siglo de nuevos retos? JM.- Cuando pones la televisión ves cada cosa
como no te gustan muchas cosas que pasan te encantaría hacer algo por cambiarlas. No me apetece que mis hijas tengan que vivir en un mundo así. Lo primero que les quiero transmitir es que aprendan a convivir con inmigrantes, con gente de estatus social diferente, etc. Nada de fiestas privadas en casa con jardines y piscina, porque así sólo conseguiría taparles los ojos. C.- ¿Qué tipo de herencia has recibido de tu familia? JM.- Mis padres han sido maestros y siempre estuvieron vinculados con padres capuchinos, unos religiosos muy auténticos que potencian mucho la espiritualidad
Tuvieron su propio negocio, y daban clases en un centro de niños maltratados. Yo recuerdo que iba con mi madre, me lo pasaba bomba con los niños pero a la salida ella me hacía reflexionar sobre ciertas cosas. Desde pequeños nos han intentado hacer ver los problemas en el mundo. Con mis padres he viajado muchísimo. De pequeños íbamos por toda Europa por eso me siento muy catalana pero también muy ciudadana del mundo. C.- Habrás tenido experiencias imborrables en tus viajes. JM.- Sí, pero nunca por motivos de trabajo sino con mi marido, en los sitios que hemos escogido.

madre, que te transforma absolutamente. Lo que más me ha divertido siempre ha sido salir con mis amigas y hablar de nuestras cosas y bailar, fíjate que lo que te cuento es lo más normal del mundo.
la verdad es que después de tantos años de trabajo es un lujo estar así.