Número 28, enero 2002

Harry Potter y la piedra filosofal

El éxito de la autora de Harry Potter se basa en haber sabido conjugar unas variables que hacen de esta narración fantástica una fantástica narración. Comenzando por lo más exterior, se advierte que no ha puesto ningún índice con el número de capítulos ni con su contenido. El niño no puede escoger a voleo y mariposear de adelante a atrás y viceversa, sino que se ve obligado a comentar y seguir leyendo para ir descifrando, con un interés creciente, la trama del libro.

Los capítulos son fundamentalmente cortos, una media de 12 páginas, y sólo en los dos últimos - alcanzado el clima de suspense angustioso - el número sube a 19 y 17 páginas respectivamente.

El ambiente religioso está ausente, aunque los problemas que plantea la religión se encuentran enmarcados en una ética sana y natural. Hay dos principios fundamentales en todos los comportamientos de los personajes: el del bien y del mal. Bien y Mal cuyo paradigma lo constituyen los dos protagonistas centrales y misteriosos, Dumbledore, el Dios bueno del colegio y Voldemort el Satán del mismo.

El colegio de aprendices de magos Hogwarts en el que entra Harry siguiendo los pasos de sus padres magos, víctimas de Voldemort, es el teatro en donde el menudo lector puede encontrar lo que los niños siempre buscan, soñar y vivir en y con sus sueños.

Frente al mundo de unos familiares inmisericordes, Harry encuentra la vida en ese internado en el que, con su propio esfuerzo, irá luchando por lograr una convivencia más humana, en la que la amistad, la envidia, el triunfo y el fracaso están presentes, pero dentro de un modo creado y vivido en los sueños imaginativos y ensueños creadores tan disparatados como fascinantes...

La amistad la representa Ron con su familia acogedora. La niña empollona de todos los colegios, Hermione, está matizada, en su actitud, por un espíritu de compañerismo y de entrega a las mejores causas. Los juegos infantiles y su competición se enmarcan en el quidditich, especie de fútbol aéreo, en el que las pelotas y la rapidez de los jugadores van parejas con la inteligencia y capacidad no sólo natural sino adquirida por días y días de entrenamiento...

Al final resulta que el aparentemente malvado Snape no lo es, como lo han pensado todos los lectores, y sí Quirrel, el despistado consciente para disimular el espíritu de la maldad de Voldemort, encarnado en su cuerpo.

Los ideales son éticamente irreprochables y el espíritu imaginativo se va desarrollando, paso a paso, en el lector interesado e interesante que es todo niño cuando se le permite desarrollar sus sentimientos más profundos. Sólo, a modo de resumen literal, citaré algunas frases:

Compartir: "Vamos, sírvete un pastel - dijo Harry, que nunca había tenido nada que compartir o, en realidad, nadie con quien compartir nada". (89)

Libros: Cita libros como quien no quiere la cosa, a nada menos que a Paracelso, Ramón Lull, Salomón y Circe. (91)

Juicio:"No juzgues por lo que no ves". (102)

Virtud del libro: No citar términos no conocidos.

Padres: Su importancia. (175,178)

Valores:"Perder es interesante...". (181)

Víctimas: "Siempre los inocente son las primeras víctimas". (210)

Muerte: "Para una mente bien organizada la muerte no es sino la siguiente aventura". (244)

La Verdad: "Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cariño".

Amor: "Si hay algo que Voldemort (El Mal) no puede entender es el amor". "Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección".

La película esta batiendo todos los records en USA. Hay que saber leer lo sublime y lo sencillo..., aunque lo sencillo, quizá, sea lo más sublime. Todos somos unos niños que lo disimulamos.