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Es de los rostros más queridos de la televisión. Fue chica de Hermida, compi de Chapis y protagonista estelar de un programa en directo que se tragaba de cuajo a la competencia. Todos quieren verla porque te dice las cosas de cerca, no es envarada ni te organiza una carrera de obstáculos para contarte de qué va el mundo. Acaba de reaparecer en TMT, el canal de televisión del Arzobispado de Madrid. Allí tiene un magazine diario, Esta no es la hora de la cena, en el que, como Mortadelo, permanentemente se transforma. Tan pronto pasa del despiporre suyo, así, como de loca total, a la entrevista inteligente con un concejal (a quien no le deja pasar una), o te suelta una lágrima con la crónica humana de un reportero de guerra, o se acerca al marginado para sacarlo de su escombrera... Charlar con Belinda es como ver La maldición del escorpión de jade de Woody Allen, se te pasa el tiempo con una sonrisa del tamaño del Bernabeu. Calibán.- ¡Vuelve Belinda a la televisión!, y supongo que con unas ganas enormes, ¿no? Belinda Washington.- Ganas sí, pero tampoco tenía mucha prisa. C.- ¡Cómo!, ¿que querías trabajas para el grupo PRISA?
C.- Hacer televisión, ¿te complica la vida? BW.- No, en la tele siempre me lo paso bien y aprendo mucho, pero quiero compaginar la atención a las niñas con el trabajo.C.- Trabajar en televisión es estar de cara a un público al que no ves, ¿eso te incomoda? BW.- ¡Qué va! Si me lo planteara no podría hacer televisión. Lo más importante es ser natural, no importa que salgan tus defectos y, si alguna virtud tienes, pues que aparezca. C.- O sea, que a quien vemos en la tele es a Belinda, al natural. BW.- Yo creo que sí. Siempre que salgo en la tele pienso que estoy con una persona a mi lado y punto. Tampoco pienso en que me están juzgando, ¡buf! sería agobiante. C.- Cuando hablas a la cámara, ¿a quién ves? BW.- Veo siempre a alguien, porque cuando hablas con cariño tienes que ver a gente no a un objetivo frío. Me lo decía Jesús Hermida: "Hay que intentar traspasar la batería", y eso poca gente consigue. C.- ¿Pero se nace con ello, o es pura técnica? BW.- No tengo ni idea, si lo supiera lo patentaría. Hombre, cuanto más distante y perfecto pretendas ser, más difícil será traspasar esa batería. C.- Pero, cuando se entrevista a alguien, ¿no se está interpretando un papel? BW.- Yo creo que hay parte de interpretación, porque hay cosas en las que no estás de acuerdo con el entrevistado y no se lo puedes decir así como de sopetón. Pero nunca dejas de ser tú. C.- Ahora tienes un programa que s BW.- Por varias razones, es un proyecto que empieza y todo lo que empieza me gusta, notas que la cosa va creciendo... que se va consolidando... y eso es una gozada. El contenido del programa me parece muy interesante, yo sigo haciendo el chorra, que me encanta, pero con el programa, de alguna manera, hacemos una tele íntima, hablamos de marginados, de los que lo pasan mal... Ya sé que no es un asunto comercial y que no interesa a todas las televisiones, pero es estupendo que a través de un programa podamos hacerlo. También es estupendo entrevistar a Lola Herrera y dar otra versión de quién es ella y no la manida de todas las entrevistas. Otra cosa que me gusta de TMT es que no hay presión de audiencia, lo repito, ¡no hay presión de audiencia!, cosa que se agradece porque puedes hacer una televisión sin agobios. Y, además de todo, ¡puedo ver a mis hijas! |