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Una ciencia... ¿sin conciencia? El artículo original aparecido en la revista "The Journal of Regenerative Medicine" que los investigadores de la Advanced Cell Technology han publicado el 26 de noviembre de 2001 muestra el hecho de que ha habido varios embriones que se han desarrollado hasta llegar al estadio de dos, cuatro y seis células. Con lo cual, se pone de manifiesto las primeras fases del desarrollo de esas vidas humanas, a las que no se les ha dado inicio a través de la fecundación de un óvulo con un espermatozoide, sino activando óvulos con núcleos de células somáticas. ¿Ante qué nos encontramos? Los autores de las investigaciones han subrayado que su intención no es la de dar origen a un individuo humano. Pero, eso que ellos han denominado pre-embrión, o embrión en fase inicial, ¿qué es? Parece que con las nuevas investigaciones vuelve con toda su actualidad el interrogante bioético nunca adormecido por El hecho me lleva, por tanto, a aducir que el inicio de la vida humana no puede ser fijado por convención en un cierto estadio del desarrollo del embrión, sino que se sitúa en realidad en el primer instante de la existencia del embrión mismo. Esto se comprende mejor en el caso de la "modalidad humana" de la fecundación entre óvulo y espermatozoide, pero tenemos también que aprender a reconocerlo en el caso de una "modalidad inhumana", como es la reprogramación de un núcleo somático en una célula: incluso con esta modalidad se puede dar origen a una nueva vida - como ha demostrado el experimento anunciado -, vida que conserva de todos modos su dignidad como cualquier otra vida humana. Cuando la ciencia experimenta con embriones humanos o cuando los produce por clonación, está manejando los destinos de personas humanas. Por eso, a pesar de las declaradas intenciones humanísticas de quien anuncia curaciones a través de este procedimiento que pasa a través de la industria de la clonación, es necesario que seamos conscientes de que estamos tocando el primer eslabón de la vida humana. Hoy día parece que surge una nueva tentación: la de arrogarse el derecho de fijar, de determinar el umbral de humanidad de una existencia singular, con lo cual ocurre una auténtica discriminación entre los seres humanos, en virtud de su tiempo de desarrollo (de este modo, un embrión vale menos que un feto, un feto menos que un niño y un niño menos que un adulto), trastocando esa especie de imperativo que nace de nuestro corazón de garantizar la máxima tutela y respeto a quienes no están en condiciones de defender y manifestar su dignidad intrínseca. Por otra parte, las investigaciones sobre las células estaminales indica que pueden recorrerse otros caminos, como la utilización de las células extraídas de un individuo adulto (cada uno de nosotros tenemos varias) de la sangre materna o de los fetos que han sufrido aborto natural. |
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Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces. La genética moderna muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese viviente: una persona, un individuo con sus características ya bien determinadas. Esto exige un respeto absoluto del ser humano, desde su fase embrionaria hasta el final de su existencia. Ya que, en el inicio, se trata de un ser qu De ahí que los legisladores y los políticos tengan que intervenir, pues se trata de una cuestión que sobrepasa la simple esfera científica. A la autoridad pública le corresponde el deber de actuar de manera que la ley civil sea reglamentada según las normas fundamentales de los principios humanos en todo lo que concierne a los derechos del hombre, de la vida humana, y de la familia. No por eso hay que dejar de alentar la investigación en biomedicina cuando está orientada a la prevención y a la curación de enfermedades, al alivio del sufrimiento y a nuestro bienestar. Si la investigación se lleva de una manera verdaderamente científica, el hombre siempre saldrá beneficiado. JA |