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LA PLUMA DEL ABUELO Y LA ÉTICA EN INTERNET Hace unas semanas, coincidiendo con las fiestas navideñas, y en casa de unos familiares, empezamos a recordar navidades de años anteriores. Como era de esperar, muchos de los allegados ya no estaban. Ha transcurrido el tiempo, y el inexorable transcurrir de los lustros hace que personas, antes imprescindibles en este tipo de acontecimientos, sean ahora, simplemente, objeto de un recuerdo y poco más. Pero, "¿qué ocurrió con la pluma del abuelo?". Atónitos, mirándonos unos a otros, no sabíamos a qué venía semejante demanda por parte de tía Enriqueta. "¡Sí!, aquella con la que escribía sus versos y escritos". Efectivamente, empezamos a recordar los bellos poemas y cuentos que el abuelo había escrito durante sus muchos años y que, Navidad tras Navidad, haciendo gala de su hermosa oratoria, recitaba sus escritos, ora a los nietos, ora a la nuera, etc. "Es que esa pluma era un prodigio "; y tía Enriqueta se deshizo en elogios acerca de las virtudes y posibilidades de ese instrumento de escritura, como si todo el arte del abuelo dependiera de la tinta que, a borbotones, escupía de esa vieja estilográfica. Nada de las cualidades humanistas y poéticas que el abuelo tenía; lo prodigioso era la máquina, no la persona. ¿No pasa lo mismo en nuestros días, pero aún más exagerado si cabe? Ante la avalancha de información, y gracias a las nuevas tecnologías, parece que ya nada depende de las cualidades y el saber de hombres y mujeres. La persona se ha convertido en un ser al servicio de la maquinaria, impuesta por el desarrollo y el progreso. Lo que antes era patrimonio del acervo cultural de la humanidad, ahora son las máquinas (ordenadores e informática en general) en llevar a cabo esa labor. La prometida falacia que, gracias al progreso tecnológico, el hombre tendría más tiempo para sí mismo, ha abocado en un afán desmesurado por buscar el escape del fin de semana y la evasión más inmediata. Y "navegando" por Internet me encuentro con un debate a propósito de la necesidad de una ética para internautas; o mejor, la siguiente invectiva: "Netetiquetica"; que no sé a ciencia cierta qué significa, pero que parece ser el enésimo término que los navegantes de la Red habrán de añadir a su inconmensurable glosario cibernético. En dicha Web se habla acerca de los nuevos valores éticos que plantea Internet. Luego si existe la virtualidad de añadir nuevas virtudes (hasta se habla de la ética-hacker), es que, ¿existen otros antiguos? Y el colmo llega, cuando se asegura que una ética en Internet facilitaría la asunción del conocimiento; ¡así, en singular!, la "gnosis" completa del hombre. Son las máquinas (o la verborrea de información sin sentido, que circula a través de ella), por tanto, las que nos van a traer la eficaz sabiduría de la que adolece el ser humano. Siempre he sido un acérrimo defensor de la libertad de expresión y el acceso a la información. Ahora bien, la manipulación a la que estamos siendo sometidos, en donde se sustituye, la posibilidad de crecer humana y culturalmente, por un juego virtual (todo lo informáticamente sofisticado que se quiera), o por lo último de los "pokemon" en tres dimensiones, me parece abusivo. Si a los niños y adolescentes ya no se les sabe educar en verdaderos valores, es decir, en la formación integral de su persona, ¿hemos de inventarnos una ética, venida de la mano de los nuevos instrumentos mediáticos?. Me quedo con la pluma del abuelo; porque, a pesar de tía Enriqueta, detrás de esa estilográfica estaba la sabiduría de una persona, y no la "eficacia" de un instrumento.
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