Haciendo una revisión de los últimos 60 años, el 90% de los conflictos armados han tenido lugar en países pobres como Angola, Colombia, Sierra Leona, Sri Lanka, Guinea Bissau..., y en ellos han muerto cerca de dos millones de niños. En estos momentos la preocupación de los EEUU está en que los presos talibanes no se muevan ni un pelo de la base de Guantánamo y en que los países aliados que tienen petróleo no se desmanden. Hace poco salió a la luz un análisis a propósito de que la pobreza en el mundo ha disminuido considerablemente, una vez más las macrocifras parece que tienen una congestión nasal galopante porque la realidad es testaruda y va por otro lado: Angola, sigue en la miseria; Colombia, siempre pende de un hilo y en Sierra Leona el hambre y los niños-esclavos son moneda común.Juan de Pablo Mendiondo |
|
Uno de los periódicos norteamericanos más influyentes, el Wall Street Journal, sacó el 8 de enero una información en la que decía que los Estados Unidos habían aprobado la venta de 10 aviones F-16 a Chile y que lo único que se necesitaba era la decisión final del presidente chileno Ricardo Lagos. Los 700 millones de dólares de este trato serán la venta más cara de armas yanquis a Latinoamérica en dos décadas. Por otra parte, Bush puso precio a la cabeza de Bin Laden lanzando a los cuatro vientos una cifra astronómica. Con lo cual... dinero hay, la cuestión es, ¿cómo lo utilizamos?, ¿cuáles son nuestras prioridades? Y la solución no es sólo usar los dólares de los cazas en ayudar por ejemplo a la ciudad de Goma, que se la ha llevado por delante un río de lava, la historia no es parchear con dólares sino comprometerse con África. Sara Pozo |
Que Camilo José haya muerto ha supuesto para mí mucho más que la muerte de un personaje público al que los galardones le hacían estar siempre en televisión. Mucho más que la muerte de un tipo arisco que odiaba los medios de comunicación y siempre tenía palabras ácidas para los periodistas. Mucho más que un premio Nobel al que la inspiración literaria le mimó como a pocos. Para mí, la muerte de Camilo José, y digo Camilo José porque a los amigos se les llama por su nombre, ha supuesto un vacío físico enorme. Sus libros me los he devorado y Madera de boj me parece la pasada mayor del reino, porque sus cientos de personajes, como los de la La Colmena, tienen una comicidad impropia de alguien tan mayor (siempre asociamos a los abueletes con los malos humores y no es el caso). ¡Descanse en paz un monstruo tan grande!Irene Capmani |