Dr. Jekyll & Mr. Hyde
El tren de la vida TÍTULO: El tren de la vida INTÉRPRET SINOPSIS: Ante la llegada de los alemanes y ante los rumores de terror y de exterminio que con ellos llegan, una pequeña comunidad judía, situada en un pueblecito de Europa Central, decide huir a Tierra Santa. ¿Cómo? El loco del pueblo es quien da la idea. Marchar en un tren en el que unos harán de nazis y otros de deportados. El plan es sencillo, aunque no estará exento de complicaciones. PREMIOS: Premio ANICAFLASH - 55 Mostra Di Venezia 1998, premio F.I.P.R.E.S.C.I de la crítica a la Mejor Ópera Prima - 55 Mostra Di Venezia 1998, premio del Público a la Mejor Película - Festival Internacional de Cine de Sao Paulo 1998, premio de la Crítica - Festival Internacional de Cine de Sao Paulo 1998, premio a la Película Europea del Año - Premios Nastri d'Argento 1998, David a la Mejor Película Extranjera - Premios David Di Donatello 1999, Candidato al Mejor Guión Original, Radu Mihaileanu - Premios César 1999, candidato al Mejor Actor Revelación, Lionel Abelanski - Premios César 1999. Una nueva vuelta de tuerca sobre el holocausto judío. A relativamente pocos meses del triunfo de La vida es bella, en los Oscars y en el mundo entero, salió a la luz esta discreta cinta de Radu Mihaileanu, que revisa la historia de la Shoah otra vez en clave de comedia. Si la película de Benigni, con todo su candor y ternura, causó heridas y escozores en ciertos sectores de la comunidad judía internacional, ésta no provocó menos irritación. El tratamiento del horror en clave de comedia supone un gran riesgo, que nunca antes nadie se había atrevido a correr. Lo que sí está claro es que, ni una ni otra pretendían rebajar el drama de la "solución final" a la que fueron sometidos los judíos de 1933 a 1945. Al contrario. Toda su intención y empeño está, precisamente, en resaltar la barbarie y las atrocidades provocadas por la sinrazón del hombre, el odio, los racismos y la violencia. El uso de los distintos géneros, la comedia, el musical, el cine bélico, el histórico o el documental, son una simple elección estilística, y en ese sentido hay que valorarlo. No obstante, decimos esta "discreta cinta" porque cabría reprocharle ciertas cosas poco claras. En primer lugar, un tratamiento algo superficial del judaísmo y de sus costumbres, un permisivismo sexual excesivo para la época y un guión al que se le tienen que perdonar demasiadas licencias (situaciones imposibles, resoluciones esperpénticas, ritmo irregular...) Todo esto hace que la cinta no goce de la hondura y la humanidad de La vida es bella. Sin embargo, la originalidad de su punto de partida, un tren de exterminio convertido en un "tren de vida" y conducido por falsos nazis, la rescata con creces. Reflexiones interesantes sobre la confusión que las distintas ideologías (nazismo/comunismo) provocan en un pueblo que tan sólo quiere vivir en paz, la aspiración del ser humano a la libertad y a la felicidad, la búsqueda de la tolerancia y el respeto a la distinción racial (magnífica la secuencia del baile entre judíos y gitanos). |