Como ya sabemos, el cine se alimenta en muchos casos, de circunstancias históricas y hechos reales para contar nuevas historias. La Segunda Guerra Mundial, el nazismo y especialmente el holocausto judío han dado suficiente material narrativo a la industria como para llenar diez páginas sólo con los títulos de las películas. Hacemos un repaso a algunas de los más destacadas y aprovechamos para refrescar la memoria con los horrores de la guerra. LA DICHOSA PIEDRECITA No es casual la presencia en las carteleras nacionales de dos películas, casi simultáneas, sobre el holocausto judío, Hijos de un mismo Dios, de la que hacemos una crítica en este número, y La zona gris de la que hicimos crítica en el pasado. Durante mucho tiempo, éste ha sido un tema recurrente y, en casi todas las ocasiones, muy exitoso por parte de público y crítica. Es curioso que lo que no se quiso ver en su momento, sea ahora tan solicitado por todo el mundo. Mas que curioso, resulta revelador. Y a pesar de todo, hoy día, se siguen cometiendo atrocidades parecidas. Como dice el ref EL GÉNERO NO IMPORTA Y no importa porque en definitiva todas ellas tratan de sacar a la luz los muchos aspectos dramáticos y narrativos que ha tenido y tendrá el conflicto. Las hay de carácter histórico. Tal es el caso de Vencedores o vencidos (Jugdment at Nuremberg, 1961), aquella estremecedora película de Stanley Kramer, sobre el juicio de Nuremberg, en el que Spencer Tracy y Marlene Dietrich tienen un memorable duelo interpretativo y por la que Maximilian Schell, ese gran actor y cineasta vienés, obtuvo el Oscar al mejor actor. Con mejor fortuna y muchos años más tarde, La lista de Schindler, también ahonda en las raíces históricas de los hechos, relatando esta hagiografía de Oscar Schindler, al que, con más bombo que platillo, Spielberg coloca en los altares (¿por qué nadie hará una película sobre Maximiliano Kolbe o Edith Stein, digo yo?). Si por género cinematográfico se puede entender este de las biografías, es muy destacable esa joya titulada El diario de Ana Frank, que George Stevens rodó en 1959 basado en la autobiografía de Ana Frank, uno de los libros más leídos en el siglo XX junto con El señor de los anillos, Cien años de soledad o la Biblia. Pero como ejemplo sin igual sobre el género histórico está esa desconocida producción polaca de 1948 La última etapa (Ostatni etap) sobre un campo de concentración, y realizada con personas que pocas semanas antes todavía estaban en ese campo. Su conducta es algo imposible de reproducir hoy día con actores y figurantes. Esta película, casi roza el género documental. En dicho género, Los últimos días de James Moll, obtuvo el Oscar al mejor largometraje documental de 1998. Más de dos horas de entrevistas con cinco de los supervivientes del holocausto y un montón de imágenes inéditas son suficientes para dejar de comer durante unos cuantos días. En clave de comedia La vida es bella y El tren de la vida, son dos cintas -por favor corregirme si me equivoco- sin antecedentes en su género (exceptuando El gran dictador de Charles Chaplin y Ser o no ser de Ernst Lubitsch que trata sobre la invasión a Polonia mas que sobre el holocausto judío). En cuanto al género dramático es, lógicamente, el más prolífico sobre el tema. Destacamos, entre una enorme lista, un par de títulos. La decisión de Sophie (1982, Allan J. Pakula) en la que una inspiradísima Meryll Streep representa a una madre enigmática torturada por su pasado en un campo de concentración, una película muy intensa y con ese estilo tan personal del director. Aunque Rebeldes del swing (Thomas Carter, 1993) es una película que se sale de lo que fue propiamente la persecución judía, destaco esta cinta por su originalidad a la hora de tratar el racismo y su combate mediante la fuerza de la danza y la música. LO QUE NOS ENSEÑA EL CINE Pero por mucho que nos empeñemos, el cine no puede ser utilizado como instrumento didáctico para aprender historia, es algo inevitablemente cierto. Pero lo que sin duda nos aporta el cine es una visión particular de los hechos históricos. Con lealtad histórica hacia el espectador, la obra cinematográfica tiene que tener un estilo propio, tiene que emocionar, debe tener un sentido. Una película revela sobre todo el período en que fue realizada, una necesidad del director, un sentimiento profundo. Si algo nos han enseñado todas estas películas (y tantas otras sobre distintos temas) es a recuperar la memoria y volver sobre nuestros pasos. Son un cuentacuentos audiovisual, narración oral del siglo XXI... Eva Latonda

rán "El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra". ¿Es que no estamos cansados ya de tropezar tantas veces en la dichosa piedrecita?