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Antonio María Rouco Varela
Editorial San Pablo
¿Dónde descansa el reconocimiento de la dignidad humana? Cierto que con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 se consagraron un par de piedras angulares: que el hombre es sujeto de derechos subjetivos básicos y que la vigencia de esos derechos tiene que ser universal, vamos, que no puede estar marcada por los colores locales ni por los criterios de selección de una determinada comunidad. Con la Declaración parecía que los Estados firmantes se comprometían a gastarse las perras en propiciar una normativa internacional para visualizar, en las diferentes disposiciones legislativas, esa defensa inequívoca de la dignidad humana. Sin embargo, hoy en día los engranajes parecen chirriar y los órganos e instrumentos de control previstos sólo se mueven a título exhortativo, es decir, mucha palabrería pero en el fondo el mapa mundial de la pobreza tiene los alfileres de colores en los mismos sitios de siempre, a la manipulación genética no se le pone freno y el inicio de la vida humana sigue siendo una propuesta de consenso. Con lo que da la impresión de que los organismos internacionales no se toman en serio al hombre y podemos estar asistiendo a aquello que Julián Marías denominaba "despersonalización" o "deshominización" del hombre. Rouco Varela anima desde este libro, que fue su discurso de recepción en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, a que todos los ámbitos de estudio sobre el hombre se abran a la dimensión trascendente del mismo, la única posibilidad de hacer descansar cumplidamente su ristra de derechos. Esto no significa que la razón se marchite o se disuelva en un magma de extrañas teologías, sino que todo el hombre se dispone a aceptar una Revelación que "le puede abastecer - comenta Rouco Varela - de todas aquellas energías existenciales que le van a permitir comprometerse sin desmayo en la dura lucha diaria, privada y pública, por la cultura de los derechos de la persona humana, tan imprescindible para un verdadero progreso de la humanidad en justicia, solidaridad y paz".
Dora Rivas
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