Número 31, abril 2002

Con las nuevas tecnologías, los traficantes de drogas pueden supervisar sus operaciones sin salir de casa. Entre sus aliados se encuentran hackers informáticos. En Australia, los traficantes de drogas se sirvieron de las webs de servicios de correo expreso que permiten a los clientes seguir la pista de sus envíos por todo el mundo. Los traficantes pudieron saber así que un envío estaba siendo investigado. Desde 1996 varias compañías con sede en Holanda han estado usando Internet para vender semillas de marihuana y derivados. A inicios de 2000, las autoridades del Reino Unido identificaron más de mil sitios web en todo el mundo que ofrecían drogas. Por su parte, los criminales que exportaban drogas desde Colombia a Estados Unidos mantenían contacto unos con otros usando chats de Internet criptados de manera que se hacían impenetrables. Los teléfonos móviles clonados son un instrumento útil, de manera que los traficantes mueven cientos de toneladas de cocaína durante años sin ser detectados.

Agencia ZENIT,
16 de marzo 2002