Número 31, abril 2002

BILLY BOB THORNTON, COMPLETAMENTE THORNTON

Oti Rodríguez Marchante

A pesar de (o tal vez, gracias a) su cara de mango de paraguas, Billy Bob Thornton es el modelo clásico de actor que absorbe egoístamente todo el interés de una escena, para desesperación de los otros actores que la comparten con él y que quedan reducidos a un elemento más del atrezzo o del mobiliario. No necesita el señor Thornton más cosa que su presencia, ni un aspaviento, ni siquiera un gesto (a su cara de mango de paraguas, le une su expresión de pomo de puerta), para ser el centro del plano.

Dos películas actuales atestiguan este imperio de Billy Bob Thornton en el peso de la escena, Monster's Ball, terrible historia de carceleros pegados al fondo de sus existencias requemadas y ennegrecidas como el culo de un cueceleches, y The man who wasn't there, la última e hipnótica película de los hermanos Coen en la que interpreta a un barbero lacónico y con el mismo corte de cara que un Humphrey Bogart trajeado de saldo, con 39 de fiebre y unas paperas de exposición.

A su absoluto control de él mismo y sus alrededores, este tipo con nombre de alguien que pasa por la acera de enfrente en un pueblo de Arkansas ("¡Eh!..., Billy Bob"), une otra cualidad misteriosamente contradictoria: la de que nadie repare en él. Y sirva como ejemplo la evidencia: nadie se había percatado de su existencia hasta que se arrimó, dicho sea sin segundas, a Angelina Jolie, esa actriz a la que deberían señalizar y bajar la barrera a su paso a nivel. Es decir, mirando a Angelina Jolie vimos, de repente, a Billy Bob Thornton, y desde entonces, misterios de la física, no dejamos de verlo y hasta de admirarlo y envidiarlo. La cantidad de carne inmóvil y doliente que le pone a Hank Grotowski, el personaje insano pero humano de "Monster's Ball", o la anestesia con la que duerme a Ed, el barbero lacónico de la película de los Coen que no cumple ninguno de los dos requisitos del buen barbero, dar conversación y jabón, hacen de Thornton uno de los actores más cuajados del Hollywood actual. Y si a lo de trincar con ese raro desmayo a sus personajes, se le añade lo de trincar a Angelina Jolie, en lo que se convierte Billy Bob es en un fulano con suerte.