¿Cómo fueron los inicios en Barcelona? Como los de cualquier proyecto que comienza, imagino; muy difíciles. No empezamos a obtener resultados hasta principios de los noventa. Pero creíamos en el producto y ya ves, quince años después, aquí estamos. ¿Y cuál fue el secreto? La constancia y el esfuerzo por renovar, desde luego. En las Salas Verdi nunca hemos vivido de rentas. Cuando algo nos funcionaba, enseguida empezábamos nuevos proyectos. Es importante no parar la maquinaria. La idea ha estado siempre en mi cabeza. Cuando la gente te responde de la manera que lo ha hecho en Barcelona, piensas que tu trabajo es bueno y que la idea es extensible a otras provincias. Pero ya hay cines de esas características en Madrid ¿Cuál es la diferencia? En la última década, cines que se habían iniciado con esta misma ilusión, parecen haberse estancado. Cultura no es historia, cultura es algo vivo. La diferencia está en que nunca mezclaré el puro cine de entretenimiento, aunque sea en versión original, y al que respeto muchísimo cuando quieres evadirte, con el cine de contenidos sociales como el que yo quiero exhibir. ¿Dificultades? Ninguna. Por supuesto, no se me ocurre salir a la calle a presumir de nada ni a querer imponer mi criterio. Traigo una propuesta; otra oferta y nada más. ¿Qué espera del público madrileño? El ser humano es el mismo, en Barcelona, en Valencia, en Bilbao... Sólo pretendo enriquecer el simple hecho de ir al cine. No creo que nadie se oponga a ser motivado. La mayor prueba de ello es que la Filmoteca madrileña está siempre llena, y eso es porque saben motivar. Sólo le pido a Madrid tiempo para arrancar. ¿Cuál cree que es el papel de las exhibidoras en la mejora de la calidad del cine? En muchos casos ha desaparecido la sensibilidad del empresario de saber lo que el público quiere ver, y se ha entrado en una dinámica enfermiza; es la "estrenitis": estrenar muchas cosas, que todos los cines pongan las mismas películas y que se vendan bolsas bien grandes de palomitas y litros de jarabe de Coca-Cola con hielo. Pero hay mucha gente que quiere descubrir nuevas cinematografías, personas que cuando van al cine quieren información. Hace unos años era impensable ver cine asiático, ahora este tipo de cine funciona de maravilla en los Verdi. No todo es "Hollywood entertainment" ¿Cuáles son sus planes? Estamos abiertos a todo. Es muy universal lo que se va a hacer aquí. Cine documental, de autor, experimental. También queremos hacer muestras de todo tipo. Este año, en los Verdi de Barcelona, se instala la Décima Muestra de Cine de Mujeres. Hasta ahora se venía haciendo en la Filmoteca, pero dada la magnitud que La Muestra ha adquirido, han pensado realizarla en los Verdi, no sólo por el prestigio, sino por la capacidad técnica. Ten en cuenta que muchas de estas películas están realizadas en formatos muy variados (16 milímetros, videoproyecciones...) Todo esto requiere de equipación que nuestras salas poseen. ¿Cree que la oferta está acorde con la demanda? Hay muchas películas, españolas o no, que no han encontrado el espacio que debían haber encontrado. Ha habido películas que estaban funcionando y que han salido a la calle para dar paso a otras, más comerciales, que se estrenaban en 500 pantallas al mismo tiempo. Es lamentable que esto ocurra. Se supone que cuando se dio luz verde años atrás a que se construyeran esos mega complejos, era para dar una multioferta, y lo que nos encontramos es más copias de lo mismo. Los Verdi no van a entrar en esa dinámica. ¿Qué le falta al cine español para empezar a arrancar? ¿Qué le exige a una película para ser exibidas en sus salas? La exigencia mayor es que la historia que cuente interese al individuo. Hay películas que no cuentan nada o que lo que cuentan es una auténtica tontería. Lo que me gusta es que la gente salga del cine hablando de la película, con sensaciones y con emociones. Es el mejor regalo a mi trabajo. Eva Latonda

En octubre de 1987, nacen en Barcelona, las Salas Verdi. ¿Su apuesta?: Cine y cultura unidos de la mano. Hoy, son toda una institución en la Ciudad Condal, lugar al que ir sin necesidad de mirar qué es lo que ponen, porque sabes que nunca te van a engañar. Avalándole el índice de fidelidad más alto de la ciudad, Enrique Pérez Font, fundador y director de tan distinguida casa, trae a los madrileños esta iniciativa, con la inauguración de los Verdi Madrid hace tan sólo unas semanas, con el propósito de ofrecer al público una programación basada en cine de autor con contenido social y de marcado tinte cultural, así como ser plataforma de encuentro a diversas experiencias cinematográficas, esa es su meta... ¿ficción o realidad?
¿Cómo decidió venir a Madrid?
España tiene que fomentar la industria, no la producción subvencionada. Y fomentar industria es embarcarse en proyectos como el de Amenábar, coproducciones con Estados Unidos o con países europeos, pero sin olvidar las obras personales. Envidiable es el modelo de industria de nuestro vecino Francia. Los franceses son los únicos europeos que tienen las ideas claras.