Número 31, abril 2002


El autor de Sostiene Pereira vuelve a nuestras librerías con Se está haciendo cada vez más tarde. Antonio Tabucchi nació en Pisa, el 24 de septiembre de 1943 y está considerado como uno de los mejores especialistas en Fernando Pessoa. El escritor ha ido dejando caer su manera de concebir la vida y la creación literaria en cientos de entrevistas. Por ejemplo, dice que su lector es aquella persona que está abierta al mundo, a la vida y a esa dosis de misterio que la vida contiene y que siempre es imprevisible. "Para decirlo con una frase, a mi lector lo quisiera disponible a la imprevisibilidad de la existencia". No cree en literaturas de compromiso, esa manera inadecuada de utilizar a la literatura para que se salga de sus lindes y se deje arropar por ideologías y posturas políticas (no hay más que echar un ojo a la peor poesía del maestro Neruda que está justamente en la que dedicó a los maestros del totalitarismo comunista). Tabucchi cree en la sinceridad del artista, por eso se enoja gravemente cuando en nuestros días se les pone bozal a sentimientos hondamente humanos, a la tragedia de ser hombre y lo adornamos todo con literatura barata. "En el mundo moderno existe la tendencia a hablar de la traición porque aparentemente son problemas que han sido resueltos: se piensa que no merece la pena hablar de la traición, porque total , ya existe el divorcio. En nuestros días los sentimientos han quedado relegados a un plano jurídico: el juez ante un caso de infidelidad sentencia tranquilamente la separación conyugal y todo listo".

La manera de escribir de Tabucchi no es la de Flaubert, que se deshacía para encontrar el adjetivo más adecuado. "No me considero un maniático del estilo, soy un desordenado en general, una persona que se echa manchas en la camisa mientras come y cuya escritura, del mismo modo, no es un prodigio de limpidez. Me gusta que la literatura sea un poco agitanada, mal vestida, que tenga un agujero en el calcetín, porque todo esto forma parte de la vida y está bien que sea sí". Bienvenido de nuevo Tabucchi, el zapatero remendón de lo cotidiano.