Número 32, mayo 2002

Hace cuatro años, jóvenes católicos de Madrid, iniciamos la andadura de la Asociación de Jóvenes de la Delegación diocesana de Infancia y Juventud del Arzobispado de Madrid, (Deleju), con el fin, entre otros, de participar como católicos en los foros de juventud aportando nuestra opinión ante los temas que interesan a todos los jóvenes.

Durante este tiempo fue madurando la idea de hacerse presente en el Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid, a la vez que se consolidaba la Asociación. El Consejo nos invitó a que iniciásemos las gestiones para nuestra incorporación hace casi un año. No buscamos ningún privilegio y por lo tanto seguimos el cauce legal que en tiempo y forma se cumplió antes del 13 de abril pasado. Después de pasar el visto bueno de la Comisión Permanente del CJCM, nos encontramos ante la negativa de la Asamblea general celebrada ese día.

Es cierto que la Asamblea tiene que someter a votación el ingreso de las asociaciones candidatas. Ante este hecho, creemos que dicho procedimiento puede generar actitudes de intolerancia y endogamia como se ha demostrado en la última Asamblea general. ¿Qué razón puede impedir la entrada a las asociaciones que cumplen todo los requisitos de la legislación vigente? En nuestro caso pensamos que es la de identidad de jóvenes católicos.

Los jóvenes de “Deleju”, que confiábamos que no habría traba alguna que nos impidiera ser miembros del CJCM, nos encontramos ante un enjuiciamiento público con todo tipo de preguntas sobre nuestra ideología política y nuestras creencias religiosas.

Consideramos que lo que sucedió es muy grave ya que no sólo a “Deleju”, sino a otros muchos jóvenes se les está negando la posibilidad de participar en la sociedad a través de los órganos constituidos con tal fin; que, la actitud de la dirección del Consejo puede ser contraria a los valores de la Constitución, que consagra los valores del pluralismo, igualdad y libertad.

Por esta razón quisimos hacer valer nuestro derecho y el de todos los jóvenes de la Comunidad de Madrid, enviando en su momento notificaciones al Excmo. Sr. Consejero de educación, a la Directora General de juventud y a la Presidenta del CJCM y miembros de la Asamblea General, y en la que expresábamos que desde los poderes públicos se deben promover, desde el ámbito de sus competencias, las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social y económico, según el Art. 48 de la Constitución española, por medio del ejercicio de su derecho de asociación (art. 22 de la Constitución), sin que nadie pueda obligar a los jóvenes ni a sus representantes a declarar sobre su ideología, religión o creencias (art. 16.2 de la Constitución), como condición previa a la admisión o no de la entidad en un foro consultivo, como es el Consejo de la Juventud.

Creemos que es un momento importante para poder abrir a la pluralidad el CJCM, donde todos los jóvenes de Madrid podamos participar con nuestra voz en la Sociedad Madrileña no desde la mera confrontación sino desde el diálogo respetuoso con las personas y a favor del bien común.

Juan Ortega Cirugeda
Presidente de la Asociación DELEJU