Número 32, mayo 2002

Chiquitita pero con fuerza...Sin ser de gran estatura, rebosa vitalidad y alegría; sus ojos brillan como dos pequeñas luciérnagas. Ingrid Rubio es actriz, y lo proclama a los cuatro vientos. ¡Actriz, actriz, actriz! Es lo que siempre ha querido ser y lo es. Comenzó queriendo sopa - no sé si recordáis aquel spot publicitario de una conocida marca de sopas precocinadas -, continuó con Saura en Taxi y desde entonces no ha habido quien la pare. El faro del Sur, Mensaka, El viaje de Arián, Todas las azafatas van al cielo, La playa de los Galgos (estas dos últimas todavía en cartelera)... Ahora acaba de estrenar La soledad era esto de Sergio Renan, en donde sin tener un papel protagonista, sigue destacando por su naturalidad. En fin, puro diamante en bruto. Hablamos con ella de todo esto y mucho más...

Calibán.- Dime la verdad, en general, un actor trabaja  en lo que quiere o en lo que puede:

Ingrid Rubio.- Va por épocas. Hay temporadas en las que te llega un montón de guiones, cada cual más interesante. Otras veces hasta te puedes permitir el lujo de elegir proyectos, e incluso de hacer esperar al director porque no quiere iniciar el rodaje sin ti. En otras ocasiones, sin embargo, te encuentras con que nadie se acuerda de uno y tienes que conformarte con lo que te llega. Es una profesión muy insegura.

C.- ¿Quiere decir esto que hay alguna película de la que no te sientas orgullosa?

IR.- Aunque pueda parecer pretencioso por mi parte no recuerdo ninguna película de la que no me sienta orgullosa. He tenido la oportunidad de hacer cosas muy interesantes de las que guardo grandes recuerdos. Puede haber habido algún personaje que me haya costado más hacerme con él, pero siempre terminas queriéndolos y haciéndolos muy tuyos. Es difícil no encariñarse después de tantas horas de trabajo.

C.- ¿Guardas el mismo buen recuerdo de todos los directores, o te quedas con alguno en especial?

IR.- Saura me marcó. Claro que Taxi fue mi primer papel protagonista. Tras él me han venido muchas cosas buenas. Aunque he de decir que necesité varios meses de descanso después de todo el maremagnum que trajo consigo la película. Pero estoy muy contenta de todos los directores con los que he trabajado. He tenido mucha suerte.

C.-Hablas de suerte ¿Te consideras una persona con suerte?

IR.- Sí, tengo la suerte de hacer lo que más me gusta y, además, poder vivir de ello. Hay tanta gente por ahí que no trabaja en lo que ha estudiado. Mira, por ejemplo mi hermana, estudió para ser asistente social y trabaja en algo completamente distinto, aunque creo que en mi caso, no se ha tratado sólo de suerte, también ha sido fuerza de voluntad... o cabezonería, llámalo como quieras.

C.- ¿Esa fortaleza de la que hablas ha sido resultado del apoyo familiar?

IR.- Desde luego. Mis padres y mi hermana siempre me han apoyado en todo ¿Por qué no van a hacerlo? Si quieres a alguien le quieres ver feliz. Yo soy feliz en este mundo y por eso me respetan tanto. Ya hace algunos años que me independicé, pero ellos siguen siendo mi referente, a donde siempre vuelvo.

C.- ¿Y cómo llevas lo de la fama?

IR.-No soy actriz por querer ser famosa. Ese término no me gusta. Antes de nada soy actriz, y lo sería aunque nadie me conociera. Lo de la fama no va conmigo.

C.- ¿Sois los actores los niños mimados del mundo del cine?

IR.- Eso depende de cómo entiendas lo de niño mimado. Me explico. Los actores somos los que damos la cara en una película. Es cierto que el cine es el gran arte del trabajo en equipo pero, en último término, somos nosotros el rostro del cine. Por este motivo nos tienen que cuidar bastante en los rodajes. Te pondré un ejemplo. En Todas las azafatas van al cielo tuvimos un rodaje durísimo, con unas condiciones climatológicas muy adversas. ¡Figúrate! Estuvimos rodando en el purito invierno de la Patagonia. Estábamos a muchos grados bajo cero. Pues bien, si me hubiese puesto mala, o me hubiese pasado cualquier cosa, el rodaje se hubiera tenido que parar el tiempo que hubiese hecho falta, con los consiguientes perjuicios para el resto del equipo; retrasos, problemas con la producción... Por eso nos cuidan mucho. Si tú a eso lo llamas mimar... pues sí, nos miman.

C.- Todavía tienes dejes y giros argentinos, ¿tanto te marcó rodar en Argentina?

IR.- No es la primera vez que ruedo allí, hice El faro del Sur hace algún tiempo, pero en Las azafatas tenía que parecer de verdad de Argentina. El director me ayudó mucho con el acento. Es tan dulce y pegadizo que todavía no puedo evitar utilizar algunos giros.

C.- Desde luego es un estupendo trabajo lo de tu acento en esa película.

IR.- Gracias. Muchas gracias.

C.- Nos encantaría poder seguir hablando horas contigo pero creo que ya es hora...

IR.- Sí, sí. No sabes lo cansada que estoy de tantas entrevistas, fotos, estilismos...

C.- La dura profesión de actriz...

IR.- ¡La dura profesión de actriz!

Eva Latonda