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El 31 de Octubre de1958, Isaiah Berlin pronunció una conferencia inaugural como Profesor de Teoría Política y Social de Oxford, titulada "Los dos conceptos de libertad ". El texto ha llegado a ser uno de los ensayos políticos más importantes del siglo XX. Berlin sabía que las ideas no son juguetes intelectuales, sino que tienen consecuencias. Su conferencia trataba de la libertad frente al fascismo y el comunismo y, al tiempo, observaba una tendencia por parte de los gobiernos demócrata-sociales en debilitar las libertades individuales Pero el pensamiento de Berlin es intelectualmente insatisfactorio. Habla de la libertad desde una posición de escepticismo acerca de la defensa de convicciones esenciales. Su concepto del hombre como homo politicus reduce la libertad a la función de una facultad meramente individual: el poder hacer cosas. Y esta visión de la libertad no tuvo su origen en el Siglo de las Luces, sino que ya abrió su primer portillo en la Alta Edad Media. Santo Tomás de Aquino, nacido en 1225, definía la libertad como camino para la excelencia del hombre, para el logro de la felicidad y la plenitud de su destino. El camino a recorrer para encontrar la verdad que, indudablemente, exige educación. Desde su visión del hombre, la libertad es el gran principio organizador de la vida moral, la posibilidad de pensar y elegir, es lo que distingue al hombre del resto del mundo natural, es el principio por el que la vida se podrá vivir desde una verdadera humanidad. Es la que dirige nuestras acciones hacia el objetivo de la bondad entendida en el sentido más noble, hasta la unión de la persona con el bien absoluto que es Dios. De hecho, las virtudes son elementos cruciales para el desarrollo de la libertad. Para Santo Tomás, el llegar a ser libre es semejante a tocar un instrumento musical. Cualquiera puede aporrear el piano, pero ese ejercicio es solamente ruido, no música, es una forma bárbara de uso de la libertad. Pero gracias al desarrollo de una técnica, el rigor del conocimiento y el aprendizaje mantenido podemos descubrir una más rica dimensión de la libertad, y así tocar música, e incluso crear novedades a nuestro arbitrio. La libertad es por tanto una forma de adquirir gradualmente la capacidad de escoger el bien y escogerlo con perfección. Así, la ley puede educarnos en libertad, no es una imposición externa. Hasta aquí el pensamiento de Santo Tomás . Ockham , nacido en 1237, fue el padre del nominalismo. Su filosofía hacía alusión a que los principios universales no existían en realidad sino sólo en nuestras mentes. De ahí que la naturaleza humana sea solamente una descripción, un nombre (de ahí "nominalismo"). Las únicas cosas que existen son las particulares. La aportación de Ockham es crucial en la historia del conocimiento, por su repercusión en política, ya que, como enseñó Aristóteles , la política es una extensión de la ética. Y si no hay principios de moral universal, las leyes políticas son simplemente obligaciones externas a la persona. Las leyes, en otras palabras, son coerciones (tanto las divinas como las humanas). Algunos especialistas hablan de las aportaciones de Ockham como de la primera explosión atómica de la era moderna, una explosión no física, sino del conocimiento. Lo que lleva consigo la libertad de Ockham es la libertad de la indiferencia. Su libertad es una facultad neutral de escoger y, por tanto, de escoger lo que sea, una cuestión de poder hacer. El poder es el atributo fundamental del hombre. Con lo cual ya no hay un bien común sino sólo bienes particulares. Aquí, en los siglos XIII-XIV, asistimos al principio de lo que llamamos hoy el proyecto de autonomía, el hombre se convierte en un ser autónomo. Es el inicio de un itinerario que conduce al deseo de poder de Nietzsche >. Con el devenir de las ideas, la libertad llegará a ser entendida como un elemento puramente instrumental o utilitario y cuajará el principio del escepticismo acerca de la capacidad humana para conocer la realidad, iniciándose un radical relativismo moral. Cuando Berlin escribe que la libertad significa que nadie puede interferir en mi actividad, está tomando el concepto de libertad directamente de Ockham . Su uso de la libertad negativa se refiere sencillamente a procurar que no haya interferencias y colisiones entre los deseos de unos y otros. Digamos que la libertad negativa está bien como principio político organizador de la libertad, pero no incluye ese sentido profundo que le daba Santo Tomás. Pongamos un ejemplo. Si damos un salto hasta nuestros días podemos apreciar que el debate internacional a propósito de la clonación y las investigaciones con embriones ha sido conducido casi en exclusividad en términos utilitarios. Y hoy más que nunca necesitamos enfrentarnos a la libertad de la indiferencia (Ockham) con la libertad de la excelencia (Santo Tomás). Muchas veces en estos debates se apela al pluralismo, todo el mundo tiene derecho a opinar y no todos lo hacemos igual. Pero pluralismo no es mera pluralidad. Pluralidad es un hecho sociológico. El auténtico pluralismo es un logro de la civilización, es el sentido de la conversación acerca del bien común, la relación entre la libertad y la verdad moral, y el diálogo a propósito de las virtudes necesarias que forman el tipo de ciudadanos que pueden vivir en auténtica libertad. Ese pluralismo no puede partir de un escepticismo o relativismo moral, sino desde convicciones de verdades que pueden llegar a ser conocidas y defendidas. |