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José A. Galindo Rodrigo
En su réplica, el profesor Galindo ha ido desbravando punto por punto las inexactitudes, tergiversaciones, errores palmarios, comentarios de mala fe, incorrecciones y un listado nutrido de citas que nos hablan de la falta de fundamento científico, filosófico, teológico e histórico por parte de su autor. Sin embargo, el estudio no se queda solamente en emitir un juicio desaprobatorio, el autor de la respuesta a la Carta explica con hondura, en la medida que un libro divulgativo puede hacerlo, las cuestiones de fondo. Una de las críticas al cristianismo por parte de Sánchez Dragó es, la ya superada por los especialistas, de que San Pablo se inventó el cristianismo, ya que hizo un pastiche de religión, una especie de fe sincrética en Alejandría, adueñándose de las doctrinas de Isis, Dionisos y Mitra. Sin embargo, no se nos da ninguna prueba contundente, ningún dato histórico. Por su parte, Galindo recuerda la conclusión a la que han llegado los teólogos, que Pablo era un judío fervoroso (él mismo lo dice), que practicaba un acendrado monoteísmo y que, debido a ese fervor por el Dios de Israel, no pudo tener contacto con religiones asiáticas, marcadamente politeístas. Dice el autor en un momento, "cuando en el evangelio se da algo parecido a lo que ya se dio en otras religiones, enseguida concluye (Sánchez Dragó) que el cristianismo lo copió y falsamente se lo atribuyó a sí mismo, pero no se fija en los muchos aspectos en que en el mismo tema no se da parecido. En todo caso no ha de sorprender que se den ciertos parecidos, puesto que todas las religiones tratan de lo mismo, esto es, de conectar al ser humano con la divinidad". En cuanto a la reencarnación, el autor del libro que presentamos realiza un pormenorizado estudio sobre la ley del Karma, su pesimismo implícito y la angustiosa e inacabable rueda de existencias que provoca. Y realiza una comparación con el hecho de la resurrección por parte de la fe cristiana, que es una respuesta más cumplida a los anhelos profundos del hombre (con su cuerpo y su alma).
Dora Rivas
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