Número 32, mayo 2002

José A. Galindo Rodrigo
Editorial Edicep

Se veía venir. el libro de Sánchez Dragó que ha sido número uno en ventas durante semanas, "Carta de Jesús al Papa", se merecía una réplica sesuda por parte de un especialista. El autor de esta respuesta en 160 páginas es el profesor Galindo Rodrigo, alguien que conoce el pescado que vende, ya que es licenciado en Filosofía y doctor en Teología. Todos sabemos que el periodista-aventurero-novelista es más movedizo que una pizca de polen en primavera. Tan pronto redescubre el padrenuestro que le enseñó su madre y las oraciones básicas que aprendió en el colegio de los marianistas, como considera que el cristianismo es una religión superada por el paganismo. Lo que sí que denota su libro es que nos hallamos ante un excelente merodeador del idioma castellano, un genio del verbo y de la expresión brillante, sin embargo, sus palabras andan lejos de la seriedad que se le exige al perito.

En su réplica, el profesor Galindo ha ido desbravando punto por punto las inexactitudes, tergiversaciones, errores palmarios, comentarios de mala fe, incorrecciones y un listado nutrido de citas que nos hablan de la falta de fundamento científico, filosófico, teológico e histórico por parte de su autor. Sin embargo, el estudio no se queda solamente en emitir un juicio desaprobatorio, el autor de la respuesta a la Carta explica con hondura, en la medida que un libro divulgativo puede hacerlo, las cuestiones de fondo. Una de las críticas al cristianismo por parte de Sánchez Dragó es, la ya superada por los especialistas, de que San Pablo se inventó el cristianismo, ya que hizo un pastiche de religión, una especie de fe sincrética en Alejandría, adueñándose de las doctrinas de Isis, Dionisos y Mitra. Sin embargo, no se nos da ninguna prueba contundente, ningún dato histórico. Por su parte, Galindo recuerda la conclusión a la que han llegado los teólogos, que Pablo era un judío fervoroso (él mismo lo dice), que practicaba un acendrado monoteísmo y que, debido a ese fervor por el Dios de Israel, no pudo tener contacto con religiones asiáticas, marcadamente politeístas. Dice el autor en un momento, "cuando en el evangelio se da algo parecido a lo que ya se dio en otras religiones, enseguida concluye (Sánchez Dragó) que el cristianismo lo copió y falsamente se lo atribuyó a sí mismo, pero no se fija en los muchos aspectos en que en el mismo tema no se da parecido. En todo caso no ha de sorprender que se den ciertos parecidos, puesto que todas las religiones tratan de lo mismo, esto es, de conectar al ser humano con la divinidad". En cuanto a la reencarnación, el autor del libro que presentamos realiza un pormenorizado estudio sobre la ley del Karma, su pesimismo implícito y la angustiosa e inacabable rueda de existencias que provoca. Y realiza una comparación con el hecho de la resurrección por parte de la fe cristiana, que es una respuesta más cumplida a los anhelos profundos del hombre (con su cuerpo y su alma).

Dora Rivas