|
DIRECCIÓN: Norberto López
INTÉRPRETES: Carmelo Gómez, Icíar Bollaín, Manuel Lozano, Karra Elejalde.
En los últimos años, el cine español tiende a realizar películas de género. La fórmula la popularizó, sin duda, Alejandro Amenábar con Tesis. Tras ella, han venido cintas, de mayor o menor éxito, que se han atrevido con géneros tan dispares como el psicothriller (99.0), la comedia negra (El día de la bestia), el cine de aventuras (El corazón del Guerrero) o el fantaterror (El arte de morir). Por continuar con los ejemplos, tenemos todavía en cartel otras cuantas representaciones, la inquietante La caja 507 de Enrique Urbizu, cine negro 100 por 100, o El otro lado de la cama, de Emilio Martínez Lázaro, un musical, algo insólito en la industria cinematográfica española (si exceptuamos esos panfletos promocionales para el mayor lucimiento de alguna estrella como la Pantoja, la Jurado o similares). Llega ahora a las pantallas Nos miran, una de fantasmas, dirigida por el novel Norberto López (Tito para los amigos), y apunto de llegar Darkness de Jaume Balagueró y Second Name de Paco Plaza, ambas de miedo.
Uno de los motivos de esta tendencia se encuentra, pienso yo, en el necesario recambio generacional de realizadores españoles. Frente al cine personal y de autor de maestros como Saura, Aranda, Garci o Camus, la nueva hornada ha bebido, en muchos casos, del cine de género norteamericano. Con esa nueva mirada, los jóvenes directores se encuentran ante un amplio abanico de posibilidades y de historias. Es una buena noticia, significa que el cine español está vivo y avanza.
En este sentido camina Nos miran, película que nos cuenta la historia de un inspector de policía que se enfrenta al caso más inquietante de su carrera, la desaparición de un importante empresario que esconde tras de sí un misterio terrorífico(...) un mundo de sombras lleno de seres que nos manipulan(...) y nos miran(...)
El personaje principal está encarnado por Carmelo Gómez, convincente y seguro como siempre. Conforme transcurre la película, y se van desvelando los misterios que se ocultan tras los desaparecidos, su personaje va desquiciándose hasta llegar a un enmarañado final, que rompe el clímax creado. Sin embargo, esto se excusa gracias a las buenas interpretaciones - sobre todo la del protagonista y la de Icíar Bollaín, natural y serena - a la estupenda fotografía, y a la trabajada dirección.
|