Número 34, noviembre 2002


TITULO: La habitación del hijo (La stanza del figlio), DIRECTOR: Nanni Moretti, FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: Bianca (1984), La Misa ha terminado (1985), Palombella Rossa (1989), Caro Diario (1993), Abril (1998), GUION: Linda Ferri, Nanni Moretti y Heidrun Schleef, PAIS: Italia-Francia, MUSICA: Nicola Pirovani, FOTOGRAFIA: Giuseppe Lanci, INTERPRETES: Nanni Moretti (Giovani), Laura Morante (Paola), Jasmine Trinca (Irene), Giuseppe Sanfelice (Andrea), Silvo Orlando (Oscar), Claudioa Della Seta (Radaella), SINOPSIS: Un inesperado accidente provoca la muerte de Andrea, el hijo menor de Giovanni, un prestigiosos siquiatra. El echo desmorona humana y vitalmente a la familia entera. El sentimiento de culpabilidad del padre agudiza mas, si cabe, el drama interno. PREMIOS: Premio FRIPESCI (Nanni Moretti) y Palma de Oro de Cannes 2.001. Nomonación a la mejor actriz (Laura Morante) y Mejor película en los Premios de Europa.

Uno nunca se lo espera(...) Y entonces llega(...) de cerca(...) de golpe(...) La muerte de un ser querido es uno de los acontecimientos más duros de la vida de un ser humano. Su llegada supone la ruptura de lo que, por naturaleza, está unido. Es el precio del pecado. Lo que no debería ser natural, es lo natural; un desgarro entre lo físico y lo espiritual. Y cuando uno se enfrenta al hecho sin visión trascendente, la ruptura se hace aún mas inmensa. Esto es lo que le ocurre al protagonista de este drama. Su vida, y la de toda su familia, da un giro brutal. Se produce un terremoto en la armoniosa vida. El accidente hace reaccionar a cada uno de los miembros de formas bien distintas(...) El padre se hunde en el horror de la autoculpa; la madre se aisla, creando un muro de aislamiento e incomunicación. La hija parece ser la única que busca una salida, un sentido, un porqué.

Muchas películas han tratado el tema de la muerte (Ordet, De entre los muertos, Jenny, Mi vida(...)). Todas ellas reflejan, de una forma u otra, el drama de la separación. Pero con La habitación del hijo, Nanni Moretti ha conseguido plasmar mejor que en ninguna de ellas, la soledad de la muerte. El dolor se hace tangible en una fotografía fría, una puesta en escena y un montaje austeros y un guión desprovisto de superficialidades.

La aparición de la que dice ser novia de Andrea, supone el punto de inflexión, el inicio de la búsqueda en común del sentido de la muerte, del sentido de la vida en definitiva. Todo sigue su curso. Sólo el amor mutuo podrá arrancarles el dolor. Nanni Moretti transforma, de forma contundente, la "habitación" - del hijo, del hermano, del amigo(...)- en un espacio no sólo vacío y silencioso (aunque en la película nunca se llega a desmontar el cuarto), sino también en una metáfora, la del desmoronamiento del hombre cuando hunde sus raíces existenciales en lo puramente material.