Número 34, noviembre 2002

Heaven

DIRECCIÓN: Tom Tykwer
INTÉRPRETES:Cate Blanchet, Giovanni Ribisi, Remo Girone, Stefania Rocca, Alessandro Sperduti
GUIÓN: Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz

Ciudad de Turín, Italia. Cuatro personas mueren en lo que parece un atentado terrorista. Philippa (Cate Blanchet), una mujer inglesa, es acusada y arrestada en su domicilio. No opone resistencia, pero se niega a declarar si no es en su idioma. Philipo (Giovanni Ribisi ), un joven policía, se ofrece a hacer de intérprete. Es entonces cuando ésta descubre la muerte de los inocentes. Su objetivo era otro, un traficante de drogas, causante directo de la muerte de muchas personas - una de ellas la de su propio ex marido -. Pero la venganza es una trampa. Aunque su desesperación es indescriptible, no hay llanto para el culpable... El dolor por la muerte genera más dolor y más muerte. Sólo el joven Philipo, quien se enamora perdidamente de ella, parece creer que no es una terrorista, proporcionándole una oportunidad para escapar.

Es este un guión que Kieslowski, y su fiel colaborador Piesiewicz dejaron terminado en 1996, poco antes de la muerte prematura del estupendo realizador polaco. Se trata de la primera parte de la que iba a ser la trilogía Heaven, Hell and Purgatory (cielo, infierno y purgatorio). La culpabilidad, la necesidad de redención, el amor y la muerte son los temas que vertebran la historia. El guión duró poco tiempo guardado en un cajón. Pronto empezó a pasearse por Hollywood donde productores de la talla de Sydney Pollack y Anthony Minghella se hicieron con los derechos. Pero la película, por su propio origen, tenía que ser rodada en Europa y por europeos. De ahí la elección del alemán Tom Tykwer (Corre Lola corre, La princesa y el guerrero), perteneciente al interesante colectivo de realizadores del Berlín X Filme Creative Pool. Su estilo es inconfundible, ágil, personal y directo, lo que dota a la cinta de la intensidad dramática que el relato requiere. Nos encontramos ante un drama que plantea muchas cuestiones morales, que como en toda la filmografía del autor polaco, quedan flotando en el aire dejando al espectador en estado reflexivo y abierto a todas las posibilidades. Respetar, esta constante del cine de Kieslowski es, probablemente, el mayor acierto de Tykwer. Cabría reprocharle ciertos toques poco kieslowkianos. En cualquier caso, con esta película nadie trataba de hacer un homenaje al autor, ni copiar su cine, de manera que bienvenidas sean las reinterpretaciones.

Así, Tykwer realiza una cinta impecable. De narración, concisa y directa, con una puesta en escena muy sobria y cámara depurada, Esto fue, seguramente, el más difícil todavía para las labores de montaje que, sin embargo, obtienen un resultado excepcional. La película resulta en definitiva una gran obra de arte, aunque no muy apropiada si lo que quieres es pasar un viernes desahogado.

Eva Latonda