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Acto que busca provocar la muerte a una persona enferma. El Informe Remmelink sobre la práctica de la eutanasia en Holanda arroja a la luz 1000 muertes anuales por eutanasia involuntaria en la última década. Igualmente en los casos en los que la eutanasia es solicitada por el enfermo existe un grave problema ético porque se trata de una derrota social y profesional ante el problema de la enfermedad y la muerte.
Sin dolores. Informados sobre la enfermedad y las posibilidades de tratamientos. Pudiendo decidir sobre lo que se nos va a hacer y rechazar tratamientos que prolongan artificialmente la agonía. Siempre tratados con respeto y cariño por los profesionales de la salud. Estando acompañados de la familia y los amigos.
La eutanasia significaría el final de la confianza depositada durante milenios en una profesión que siempre se ha comprometido a no provocar la muerte intencionalmente bajo ningún supuesto. La eutanasia deshumaniza la medicina, frena su progreso. La solución pasa por dar un cuidado integral a quien pronto va a morir, es el fundamento de la Medicina Paliativa.
Es la administración deliberada de fármacos para producir una disminución suficientemente profunda e irreversible de la conciencia en un paciente cuya muerte se ve próxima. Su uso es correcto cuando su fin es mitigar el sufrimiento y no la provocación intencionada de la muerte, y cuando no hay ningún tratamiento alternativo que consiga los mismos efectos principales sin el efecto secundario que sería el acortamiento de la vida.
Se presentaría como un tratamiento, se irá privando de su carácter excepcional y ganaría la batalla a los cuidados paliativos por ser más indolora, rápida y económica, convirtiéndose para el enfermo en un derecho exigible a una muerte dulce.
La tutela de la vida humana es un deber político que no puede relegarse a la moral privada o particular de cada uno. La vida física es un bien universal que no puede ser amenazado por ninguna circunstancia. No es un deber del Estado hacer bueno al hombre a través de las leyes civiles, pero sí proteger a todos los que pueden verse privados del derecho fundamental a la vida, especialmente ante la vulnerabilidad que comporta la enfermedad.
"No existe nada parecido a un derecho a la muerte ni nadie en su sano juicio puede pretender que el Estado reconozca a ninguno de sus ciudadanos la facultad de exigir ante un tribunal que un funcionario le inyecte una sustancia letal". Pablo Salvador Coderch, catedrático de Derecho Civil de la Universidad Pompeu Fabra. "Por el mundo adelante se extiende cada vez más la idea de la licitud del exterminio cuando pueda frenar la marcha triunfal del vencedor, y eso es muy peligroso. El retrasado, por la razón que fuere, el tonto, el débil, el enfermo, el viejo, el paria y el perdedor, también tienen derecho a seguir viviendo, aunque sea mal". Camilo José Cela. "Si está despenalizado practicar la eutanasia activa y directa, en determinados casos el riesgo es que el médico termine sustrayendo o suplantando la voluntad del paciente. Hay que pensar si se da un elemento de presión sobre los más débiles. Por arreglar una injusticia creamos un problema mayor ". Juan Alberto Belloch.
La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico es la humanización de la muerte. Ayudar al enfermo a vivir lo mejor posible el último periodo de su vida. Es fundamental expresar el apoyo, mejorar el trato y los cuidados, y mantener el compromiso de no abandonarle, tanto por parte del médico como los familiares y el entorno social. Muchos casos de petición de eutanasia se deben a una medicina sin corazón. La eutanasia se basa en la desesperación y refleja a actitud de "ya no puedo hacer nada más por usted". La respuesta ante la petición de la eutanasia no es la legalización sino una mejor educación y atención sanitaria y social. Hay que ser respetuosos con la vida y también con la muerte. Al final de la vida, se deben suspender los tratamientos que no van a mejorar el estado del paciente; y únicamente se deberían mantener los calmantes y los cuidados ordinarios necesarios, hasta el fina natural de la vida. Texto: Rafael Orozco
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