Número 34, noviembre 2002

Ana María Moix
Editorial Lumen

    Ana maria moix ha disparado una flecha al blanco pero ha desviado su dirección. Esta vez no logra convencernos. Ni los recuerdos inconfesables de la anciana viuda de un general, ni la personificación de un problema con pretensiones fuera de su alcance, ni el pesado profesor que intenta solucionar la vida a quien no se lo pide, tienen la suficiente garra para atraparnos. Tal vez la razón sea la elección de unos personajes poco atractivos, emparentados por la perversión y la decepción que nos dejan un halo de insatisfacción literaria y vital. Uno de ellos se pregunta, "¿qué es, al fin y al cabo, una vida? ¿Qué es sino un vértigo desatado a su alrededor por corrientes extrañas a las que es ajena y que la aturden continuamente sin arrastrarla nunca? ". Lo cierto es que el "Érase una vez" de estos cuentos no tienen nunca un "un final feliz".

Dora Rivas