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Woody Allen debe su popularidad al cine, aunque - especialmente en su querida Nueva York - tiene fama de intelectual. Precisamente en esa ciudad empezó a escribir cuentos para el The New Yorker, mostrando una faceta tan brillante como la de cineasta. Producir carcajadas tal vez no sea demasiado difícil, pero hacerlo utilizando como herramienta una inteligencia cultivada y crítica es un arte que pocos dominan como él. A este Woody divertidísismo estamos dispuestos a perdonarle que se meta con casi todo. |
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En este libro se analizan desde un punto de vista histórico-político algunas razones decisivas para comprender la situación española actual. En un estilo decidido e irónico, el autor desarrolla sus tesis con el único fin de esclarecer los hechos en su mayor objetividad. Además, sus reflexiones nacen de una vida muy directamente relacionada con las cuestiones de las que habla: su militancia en el PCE(r)-GRAPO y en el movimiento antifranquista de los años 70 lo convierten en una fuente de primera mano. Sus tesis sobre la República, la evolución del franquismo y las raíces de los nacionalismos son apabullantes. |
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Dora Rivas |