Número 35, diciembre 2002


Manhattan tiene alma musical. El alma física es Paul Collins, artista y cantante prestigioso en su país natal. Éste neoyorquino de Manhattan formó parte de The Nerves, o de la banda que fue Paul Collins and The Beat. Residió en España en los 80 colaborando con numerosos grupos musicales como los 091, Los Secretos, Gabinete Galigari, Nacha Pop... No está sólo, junto a Gastón, encantador relaciones públicas, en su proyecto ha embarcado a otro sencillo y campechano joven inglés, Patrick Blake, que modula con un encantador acento en su correcto español...

Calibán.- Paul, ¿cómo surgió la idea tan disparatada de montar un negocio de bar en Madrid siendo de la otra parte del charco?

Paul Collins.- La idea nace en Mallorca un verano y después todo se sucede muy rápido. Los atentados del 11 de Septiembre son el resorte que determina venirme y una vez aquí en cuatro días, pongo en marcha el proyecto, y de momento... aquí estamos.

C.- ¿Y a tí Patrick?, ¿cuál fue tu historia para llegar a ésta barra?

Patrick Blake.- Me engañó Paul, (se ríe), no, no es cierto. Fue fruto de la casualidad, le conocí una noche y al poco, el mismo día en que tuve una bronca en mi anterior trabajo, me llamó y me lo propuso. Acepté al instante.

El ambiente es ecléctico, la ambientación demasiado sobria pero no agobia. No faltan fotos del Nueva York arquitectónico bailando con otras del Madrid monumental... Sillones, mesas bajas, y luz tenue... Mucho joven de fuera, variado y multilingüe aunque también hay "producción propia", escuchando buen jazz (nada opresivo), blues y pop tradicional, y por supuesto Rock'n Roll,... en éste momento Pink Floid está sonando de fondo mientras una rubia extranjera me mira con curiosidad (luego hablaré con ella).

C.- Paul ¿qué ofrecéis de nuevo?

PC.- Como verás, buen ambiente y buena música. Una de las bazas del local es la de poder sentarse y hablar sin molestias, y encima con preciosos vasos de diseño y cócteles (verdaderamente una lista inteminable de cócteles muy bien elaborados). Queríamos mezclar un bar clásico con un bar de cócteles de alto nivel. Nuestro leifmotif es The art of drinking.

Interrumpe Patrick...

PB.- Aquí viene gente con intenciones de "ensayar cómo beber"...

C.- Eso suena bien... ¿Se os está haciendo difícil captar nuevos clientes a un ambiente tan "diferente" al de Huertas?, ¿sirve de algo ese "ensayo"?

PB.- Creo que sí sirve, y al revés, no nos sentimos engullidos por Huertas, aunque estemos cerca. Estamos encantados con esa aparente distancia, ayuda a centrarnos más en nuestros clientes.

C.- ¿Sois como el Off-Broadway de Nueva York?, (salas de teatro que están fuera del "sistema oficial" del Broadway neoyorquino)... ¿Algo así como el Off-Huertas?

PC.- Sí. Podría decirse. Somos diferentes.

Durante la entrevista tomé un cóctel espectacular, se llama Zombi, si quieres saber qué lleva, sólo tienes que pasarte por allí. El horario entre semana es de 9 a 2 y media de la madrugada, y los fines de semana hasta las 3. Calle Moratín 5, metro Antón Martín, y el cóctel os saldrá por 7.25 ¤ (a mí me han invitado, faltaría más...) las copas a 6 ¤ y las cervezas a 4 ¤...

Me despido de ellos dos mirando de reojo a la rubia que sigue atentamente los movimientos incesantes del DJ, y a mí ni caso. Me da que no podré hacer nada con ella. ¡Vaya!, ¡otra vez!

Adán Latonda