Número 36, enero 2003

Se están recibiendo llamadas de voluntarios de todo el mundo que quieren venir a colaborar y desde la Xunta les están diciendo que no vengan, que no hace falta. La Xunta todavía no ha gestionado los cubos que se sacan de la playa y que, con mucho esfuerzo, se depositan en los puertos y en los rincones de los arenales sin que nadie venga a por ellos. La gente está limpiando sin mascarilla ni guantes y hay asociaciones que han analizado el combustible y advierten de que puede ser cancerígeno por inhalación, debido a los gases que desprende y al elevado contenido en azufre. Os puedo asegurar que después de dos días en la playa, el sonido que produces al respirar es como el de un silicoso. Los mocos salen negros. Se están muriendo decenas de alcatraces en las playas porque la gente del centro de recuperación de fauna no da abasto. La gente de protección civil no está en las playas. No hay ni un solo técnico evaluando la situación. No se van a limpiar las rocas porque, según la Xunta, "ya se lo llevará la mar". Tenemos la costa asfaltada como si fuese una carretera y ya se ha solidificado. La compañía a la que pertenece el Prestige ha fletado otro barco con la misma cantidad de carga para realizar el pedido que se ha perdido. Este barco estuvo retenido más de una semana en un puerto europeo y se le impuso una sanción al armador por las graves deficiencias que presentaba. Es de un solo casco y lleva 26 años navegando por ahí cargadito de crudo. Con un poco de suerte, la ría de la Coruña, que es la única que se ha salvado esta vez, se puede asfaltar en un par de semanas. Portugal ha puesto balizas vía satélite para controlar la evolución de las manchas e insiste en que se está liberando más crudo en la zona del hundimiento. La Xunta dice que es mentira sin aportar ninguna prueba, mientras los portugueses están publicando fotos vía satélite. Se está acusando a los perceberos de que no ayudan, siendo ellos los que mejor se manejan en las rocas. No es así, el presidente de la cofradía de percebeiros ha declarado que se han ofrecido a limpiar desde el primer día. La gente ya está emigrando. Aquí no dimite nadie. Se les llena la boca hablando del medio ambiente, de la protección de la naturaleza, de Kioto, Río, etc., y luego, ¿qué? Y lo que es peor, se les llena la boca hablando de eficacia y de democracia y lo que han hecho es lo más antidemocrático que se puede hacer: han abandonado al pueblo. No sé si habréis llegado hasta aquí. Yo estoy tan cabreada, tan decepcionada y con tal sensación de impotencia que hasta me cuesta escribir. Os aseguro que una cosa es verlo en la tele y otra estar allí, tocarlo, olerlo, y ver las playas desde la arena, ver a los pájaros completamente llenos de crudo sin poder moverse y ver a los pescadores, gente curtida y con una vida muy dura, llorando al ver el mar.

Una voluntaria