Número 36, enero 2003

Su verdadero nombre es Eric Patrick Clapton, nació en Inglaterra en 1945. Su infancia estuvo marcada por la normalidad y unos padres un poco mayores que, cuando cumplió cierta edad, confesaron ser sus abuelos. Por lo que se ve, era un chico muy educado y tranquilo al que ya se le notaban ciertas dotes artísticas. A los 13 años le regalaron su primera guitarra (una Spanish Hoya Acústica) y con 16 se puso a estudiar diseño de vidrio de colores pero, por lo que se ve, no pudo acabar ningún trabajo porque estaba todo el día tocando la guitarra. El mundo perdió un estupendo vidriero... y ganó uno de los mejores guitarristas de la historia.

"De pequeño me gustaba mucho ir a la feria del pueblo. Venía 2 o 3 veces al año y pertenecía a una familia, los Benson, el hijo, Tommy es el dueño actual. Yo recuerdo como pasábamos el día allí y como al final de la tarde la señora Benson que se encargaba de los coches de choque, gritaba por un micrófono escacharrado: ¡¡¡One more car, one more ride!!! (¡Un coche más, una vuelta más!), anunciando que era la última oportunidad de montar, y todos corríamos y nos acelerábamos... Y mientras sonaba aquella música que marcó mi sensibilidad, Paul Anka, Elvis, y tantas canciones maravillosas.

Por eso este álbum se llama así, porque para mí representa el final de la tarde, la última vuelta. Quizá vuelva de vez en cuando para hacer alguna cosilla pero, ¿otra gira? No creo".

Eric habla así de su nuevo doble CD y DVD en directo que se grabó en la gira mundial de 2001. Desde el Unplugged de 1992 (¡y ya hace!), galardonado con varios Grammy, no había grabado ningún concierto hasta ahora. El DVD está grabado en Los Angeles y el CD en Los Angeles y en Tokyo.

Enumerar los éxitos de Clapton es casi imposible, tanto como elegir a los más importantes, por eso la selección que él ha hecho en este trabajo nos facilita las cosas: "Key To The Highway", "Tears In Heaven", "Badge", "Change The World" y la mágnífica interpretación de "Somewhere Over The Rainbow", la canción que canta la inolvidable Judy Garland en El Mago de Oz (1939).

"No sé por qué tuvimos que hacer las grabaciones en Los Angeles, era final de gira y todos estabamos muy cansados. Fueron dos conciertos seguidos. El primer día sonábamos como si estuviéramos desafinados y durante un buen rato el bajo de Nathan dejó de escucharse, se esfumó. El segundo día, llegué casi sin dormir, mi hija pequeña nos había tenido toda la noche en vela a mi mujer y a mí, y no tenía ninguna gana de tocar, con mi familia allí, mis amigos y ese público de Los Angeles que ya lo ha visto todo, tan exigente... era demasiada presión, y yo pensaba que encima lo estábamos grabando todo. Cuando terminamos, vino mucha gente a decirnos que había sido un gran concierto, pero yo no entendía nada, así que lo borré de mi memoria, lo dejé como algo exclusivo para mí, para mi archivo. Pero se lo di a Simon Climie, para que le echara un vistazo y él, que es un adicto al trabajo, se puso a trabajar de inmediato. Cuando empezamos a darle forma al proyecto, me quedé verdaderamente atónito, al ver que era mucho mejor de lo que yo creía.

Grabar "Somewher Over The Rainbow" fue porque tengo unos gustos bastante romanticones y me encantan películas como Carrusel o South Pacific y me encantan esas canciones, creo que no deberían ser intocables y que todas pueden ser tocadas al estilo soul".

La vida ha sido larga y dura para Clapton y ahora se plantea tomar un descanso y quedarse en casita con su mujer y sus dos hijas. En la mente de todos está la tragedia de la muerte de su hijo Connor en el 91, pero no es la única que le ha marcado, su adicción a las drogas y al alcohol (superadas), le han acarreado bastantes problemas. Hoy es un hombre sano, estable y feliz que sabe que a todos nos llega la hora... (¡uf!, que me pongo melodramática)... la hora de hacer una pausa, si serátemporal o permanente nos lo dirá el tiempo. Ahora debemos ser justos y dejar que tenga su recompensa, pero sin olvidarnos de que sigue aquí y que mañana o pasado puede apetecerle otra vuelta en los coches de choque, que para eso no hay edad. Mientras tanto, podemos seguir escuchando "One More Car, One More Rider".

Texto y fotos: Maru García Ochoa