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Joseph E. Stiglitz
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Rubén Darío
Rubén hizo de todo en la vida, se vistió de periodista, cónsul, fundador de revistas culturales y borracho de penas inconfesables. Anduvo atento a aunar las fuerzas de Iberoamérica y España porque se sentía español de América y americano de España, jamás extraño en ninguna de sus orillas. Decía de sí mismo que era "pagano por amor a la vida y cristiano por temor a la muerte". Sí, la muerte lo torturaba, como un chacal que le rondaba desde su más tierna infancia, "¿no oyes caer las gotas de mi melancolía?". Pero amaba la vida con ojos de niño, con ojos de enamorado, "saluda al sol araña, no seas rencorosa. Da gracias a Dios, oh sapo, pues que eres", y en la vida siempre apuntaba a lo más alto, por eso sus últimos versos, los aparentemente más físicos, eran disfraz de metafísica. |