El tema por excelencia de cualquier libreto: el amor. Porque es raro que cualquier mortal se libre de sus garras, porque es centro en nuestra existencia, porque falta o porque existe. El amor siempre está ahí. El amor y sus vertientes: el amor apasionado, el amor imposible, el amor complicado, el amor correspondido, el amor no correspondido, los celos, la convivencia... Romeo y Julieta, Otelo y Desdémona, Tristán e Isolda... y otros muchos. En estos tiempos que corren, el amor de pareja sufre sus características actuales porque el amor se adapta a los tiempos que vive; pero al ser un sentimiento universal sigue teniendo los mismos principios: por los siglos de los siglos. En nuestras carteleras tenemos una obra muy interesante que trata el eterno tema de las diferencias entre el hombre y la mujer y cómo esto afecta a la pareja. Visto desde el punto de vista del hombre... Nancho Novo en escena, Defendiendo al cavernícola. |
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De entrada, el título llama poderosamente la atención, aunque no por su belleza. Desde que toda España sigue los descubrimientos de Atapuerca, todos nos sentimos más cerca de nuestros ancestros. En la nueva era de la tecnología, donde impera lo que puede llegar más lejos y lo exterior, de vez en cuando uno mira con sorpresa esos instintos primarios que en el fondo son los que le mueven, por lo que el cavernícola... en fin, que el cavernícola está ahí en nuestro fuero interno, ¿o no? Y de eso, trata precisamente Defendiendo al cavernícola, de un intento de comprender las discrepancias eternas en las relaciones de pareja hombre-mujer, no desde las nuevas teorías de la psicología moderna, sino desde los orígenes del ser humano.
Hay Nancho Novo va explicando en un monólogo magistralmente interpretado, todas esas situaciones que escuchadas en un teatro nos provocan la sonrisa y que en el día a día de la convivencia de la pareja a uno le sacan de quicio. Da igual si eres progre o chapado a la antigua, si tu relación es de esas que han evolucionado poco a poco o fue un súbito flechazo... las diferencias entre hombre y mujeres, de izquierdas o de derechas, negros o blancos, etc., son las mismas, por lo que todos a una en el teatro nos sentimos un poco más cerca, tenemos más en común de lo que creíamos y eso que ni nos hemos hablado: miradas de complicidad, brillo en los ojos y risas, muchas risas por ambas partes, masculinas y femeninas. La teoría de la parte el personaje del Defendiendo al cavernícola del escritor Rob Becker, es que en la era del ser humano cavernícola los hombres se dedicaban a la caza para llevar la comida a la tribu y las mujeres eran recolectoras. Éstas se quedaban ceca de la caverna, cuidándola y observando: la maduración de los frutos, esperando... Por esto la mujer ha desarrollado la capacidad de observar, de poder hacer varias tareas a un tiempo. El hombre se concentra junto a los compañeros tribales en un objetivo, matar a la presa, por lo que es capaz de no pensar en nada más, o dicho de otro modo, es incapaz de hacer dos cosas a la vez. Otro detalle del monólogo es cuando Nancho afirma que según estudios, las mujeres emplean unas cinco mil palabras al día y los hombres dos mil. Cuando llegan a casa, los hombres han gastado las dos mil en el trabajo, a la mujer sin embargo le quedan aún ¡tres mil! Un detalle tras otro, una situación tras otra explicadas con sentido común y humor, hacen de Defendiendo al cavernícola una antología de la vida en pareja, del amor entre hombre y mujer.
Lugar: Teatro Arlequín. Texto: Paloma Merino |
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Y es que la comprensión es muy importante. Se encontraron Einstein y Charlot en una fiesta y le dijo Einstein al artista: - Le admiro mucho, su arte es universal y todo el mundo lo comprende. Charlot contestó: - Lo suyo tiene más mérito, le admira todo el mundo y casi nadie lo comprende. |