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Juan José Lahuerta
Folch I Torres le hace un homenaje en el 26, hablando de él como del artista que se despojó de todo bien de orden material, como San Francisco de Asís. "Así como el pobre de Asís lanzó a su padre las ropas suntuosas de jovencito mundano, Gaudí se desvistió y quedó desnudo y libre, lanzando sus ropas y sus posibles bienes a la hoguera donde ardía la fosa del gran templo. Dormía a sus sombra, en un camastro precario, comía una hogaza de pan con miel. Cubría su desnudez con ropas cansadas del uso. Tal era la entrega efusiva que había hecho a Dios de todo lo que Dios da a los hombres". Y es verdad que la gente muchas veces lo confundía con un menesteroso y le daba limosna. Desde luego, una antología espléndida del maestro de la arquitectura comestible. |
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Rosa Corazón
Dice la autora, Rosa Corazón, que es abogada matrimonialista y que sabe un montonazo de causas de nulidad, infidelidades, parches afectivos, inmadureces y todo ese sopicaldo de pequeñas galletas de fuel que enturbian la mirada firme de los que se juegan la vida en el amor, que "el amor de los esposos es de tal naturaleza que necesita ser para siempre; es un amor que - si es verdadero - está pidiendo a gritos la indisolubilidad. Se trata de una entrega única y de un amor único, que es distinto del amor a los padres, a los hijos, a los amigos, a los seres más queridos". El lenguaje de la obra es clarito, la aportación de datos más que suficiente y los casos enormemente elocuentes. |