Número 38, Marzo 2003

EL CINE, SIEMPRE, SEGÚN LA BUTACA DESDE QUE SE MIRE

Oti Rodríguez Marchante

A la caza y captura de una definición del cine han salido tantas y tan variadas voces como en uno de esos repartos corales de Berlanga. Todo el mundo cree tener una idea de estreno acerca de qué es el cine y por dónde se cuela en el alma del ser humano. Algunos, los más livianos, del tipo Aute o Sabina, incluso intentan atraparlo con tal o cual cancioncilla con ínfulas líricas o épicas, y rimando cine con alucine y cosas aún más vomitivas.

El cine es un arte, el cine es una industria, el cine es un lugar, un modo de vida, una fábrica de sueños, una fábrica de pan..., y todas las pamplinas que se le puedan ocurrir a cualquiera. Para Groucho, el cine es lo que hacen los cineasta, y detrás de un buen cineasta siempre hay una gran mujer..., y detrás de esa gran mujer, siempre hay una esposa... No hay nada más divertido que ensartar algunas citas, pero, lamentablemente, el libro de citas de cine lo tengo prestado a un barman con muñeca de tenista. Lo cual habrá de permitirme ahora un ejercicio aún más divertido: inventarle las citas a los personajes que quiera. Según Billy Wilder, el cine es todo aquello que rodea a Marilyn Monroe..., aunque, según Marilyn Monroe, el cine es un lugar desde el que besar al mundo. Para Bogart, el cine son diez o quince centímetros de altura, y una piedra filosofal que transforma el pedrusco de su rostro en oro en la pantalla. Para Johnny Weissmuller, el cine es sin duda una liana de la que quedarse colgado... Y por cambiar de clásicos, para Platón, el cine hubiera sido la pared norte del interior de su cueva, y para Valdano (otra filosofía), el cine es aquello que empieza en un tipo llamado guionista sentado en un escritorio, y que termina en otro tipo..., éste... llamado espectador y sentado en una butaca de piel curtida por los deseos de miles de gentes que no son él... Y para nosotros, los españoles que vimos la famosísima gala de los últimos Premios Goya, el cine es un colectivo lleno de pacifistas y de parados, al que se ataca desde todos los rincones del poder y cuyos miembros suelen combinar el traje de marca buena con la camiseta bien sudada... Claro que, para un cinéfilo que no sea español, el cine es también una especie de bate con el que darle en las narices a Almodóvar. Y una última definición muy esquinada: el cine es un lugar al que se entra con muchas luces y del que, a veces, hay que salir corriendo y completamente a oscuras.