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Claudio Magris
La mujer de Timmel murió a los 4 años de su boda. El corazón de Timmel, como el de Magris cuando su mujer abandonó este mundo, se desguazó. "Desde aquel día - dice en el momento más duro de la obra - la vida es una manzana despedazada, cicatriz que arde, su mano, dulce y tierna y fresca, sanaba la herida, ahora es una herida que quema". Magris, sin embargo, sabe que dentro del mismo dolor hay haces de luz. "Cuando uno es exigente con la oscuridad - ha dicho con motivo de la presentación del libro en España - más pronto o más tarde descubrirá la luz". Por eso su dolor no es fruto de una ciega desesperación ante la vida sino la consecuencia de haber sabido amar. Así expresa Timmel (Magris) la belleza de su amor ante la enfermedad de su esposa, "ese dolor lo absolvía todo, autorizaba toda impotencia, fracaso, aridez, noble corazón de marido y padre lacerado". En La exposición tiene importancia lo pequeño, como los animales que pueblan el manicomo, "perros, gatos, pajarillos, cucarachas..." Nada es grande por su ampulosidad. Timmel, el enajenado, sólo tiene ojos para lo que parece más pobre , "también el abono contribuye humildemente al proyecto divino y al bien del hombre". No es una obra apta para todos los gustos pero huele a Magris por los cuatro costados. |
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Mia Couto
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