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Ahora, las cosas en su sitio. La generación beat fue una generación adolescente, consentida, aburrida de hacer las cosas bien, andrajosa por decisión y necesitada de chutes diarios para buscar su ubicación (o por mejor decir, su des-ubicación) en el mundo. El viaje de la costa este a la oeste en "En el camino" de Kerouac, novela autobiográfica de toda la generación, suena a una espléndida fuga del protagonista, un chicuelo desinstalado por principio, desasistido de sí mismo. La historia de un joven burgués al que su tía le presta unos dólares y se larga para echar carrete a sus andanzas. En la novela, todas las relaciones funcionan a base de prontos, de arrebatos, hay una ausencia de medida premeditada, calculada. Y una frase gravita por toda la obra, "se me olvidó - dice el protagonista - que estaba decidido a tomar una decisión". Y es que no hay en una decisión, por mínima que sea, en las páginas de Kerouac, todo son súbitas apetencias y cambios de dirección impredecibles. Es el seguimiento de un adolescente que no sabe qué hacer con su vida. Y lo mismo ocurre con Los subterráneos, también de Kerouac. Al final de la novela, la madre del protagonista asiste a la separación de su hijo con su novia de toda la vida y dice resignada, "ya lo sabía, siempre fuiste un niño, sin la facultad para conservar el amor". Generación beat, generación adolescente. |