Número 38, Marzo 2003

Una de las generaciones literarias que más guerra dio a lo largo del pasado siglo XX fue la de los 50, la generación beat. Cuando Miles Davis grababa sus mejores discos (recordemos que Kind of Blue es como la quinta de Beethoven del Jazz e hizo su aparición en 1959), los enfants terribles de la literatura beat, William Burroughs, Neal Cassady, Jack Kerouak, Allen Ginsberg, etc., andaban gritando sus andanzas en unos libros que pusieron en pie a toda una época. El Jazz y la literatura iban de la mano. De hecho, a Kerouak le llamaron el heredero de Charlie Parker. Las artes se cruzaban y contaminaban en un nuevo género que tenía por estandarte la espontaneidad y la ligereza. Cierto. Uno lee después de 45 años En el camino de Kerouac y advierte pasmado que conserva la misma velocidad de antaño y se lee con la misma carencia de oxígeno con la que se sube al Mont Blanc.

Ahora, las cosas en su sitio. La generación beat fue una generación adolescente, consentida, aburrida de hacer las cosas bien, andrajosa por decisión y necesitada de chutes diarios para buscar su ubicación (o por mejor decir, su des-ubicación) en el mundo. El viaje de la costa este a la oeste en "En el camino" de Kerouac, novela autobiográfica de toda la generación, suena a una espléndida fuga del protagonista, un chicuelo desinstalado por principio, desasistido de sí mismo. La historia de un joven burgués al que su tía le presta unos dólares y se larga para echar carrete a sus andanzas. En la novela, todas las relaciones funcionan a base de prontos, de arrebatos, hay una ausencia de medida premeditada, calculada. Y una frase gravita por toda la obra, "se me olvidó - dice el protagonista - que estaba decidido a tomar una decisión". Y es que no hay en una decisión, por mínima que sea, en las páginas de Kerouac, todo son súbitas apetencias y cambios de dirección impredecibles. Es el seguimiento de un adolescente que no sabe qué hacer con su vida. Y lo mismo ocurre con Los subterráneos, también de Kerouac. Al final de la novela, la madre del protagonista asiste a la separación de su hijo con su novia de toda la vida y dice resignada, "ya lo sabía, siempre fuiste un niño, sin la facultad para conservar el amor". Generación beat, generación adolescente.