|
Si lo de Xarandonga nos suena a flamenco pop es gracias a Lolita:... no´vamo a comé... y un arro con bacalao... en lo alto del puerto... que mañana e domingo... cuchíbiri, cuchíbiri... Pues eso, aunque aquí ni tienen arroz, ni están en lo alto de ningún puerto, a no ser que la calle Echegaray sea el Paseo Marítimo Madrileño... ¡Hombre! Marcha similar a la costera no falta y menos en el local que visitamos hoy.
Paco, el encargado, nos atiende amablemente, pero con prisa, y yo me lo apunto todo muy rápido porque veo que realmente andan muy liados. Lo mejor es que decido volver luego para hacer las fotos y ver aquello en su salsa. Son dos plantas no muy grandes y separadas por una escalera, que hace de puerta mágica entre dos mundos bien distintos. Nada más entrar escuchas música de "pachanga", para mover el esqueleto tranquilamente (o no) pero con aires de la tierra nuestra, vamos, ambiente festivo como el que más, donde los colores cálidos se unen a las luces chispeantes y a los reflejos dorados haciendo que entres en ambiente con facilidad.
El piso superior es todo un contraste, los colores dominantes son azul, negro y plata. Hay tres balcones a la calle y una barra más pequeña con unos camareros muy especiales, la música es diferente a la anterior, te sientes en "la segunda fase", crees haber cambiado de sitio, y todavía estas dándole vueltas al asunto, cuando los camareros que hace un segundo te han servido la bebida abandonan sus puestos para esparcirse por la habitación y subirse a pequeños escenarios donde representan distintos espectáculos. VARIETÉS a lo actual (nada que recuerde a José Luis Moreno, ¿eh?) Unas veces es danza, otras pequeñas representaciones, otras espectáculos mímicos, pero todo rebosante de colores, luz y alegría, un "gracias por venir" a la salud de los asistentes, con la intención de ofrecer novedades interesantes al público madrileño. ¡Olé por ellos!
|