Número 39, Abril 2003

Hola. Soy una estudiante de psicología y os escribo esta primera carta como denuncia sociocultural de lo que considero casi una invasión de la libertad de elección del ciudadano por parte de la publicidad en nuestra sociedad occidental, y de los métodos que utiliza, que considero subliminales y manipuladores. También quisiera transmitir el deseo de que más personas en este mundo se convenzan de una vez de que, al margen de codicias materiales y modas superficiales, lo que importa en la vida no se compra, sino que se siente - y a veces se piensa - pero sobre todo se siente. El mundo iría mejor - y aprovecho la coyuntura bélica del momento - si hubiera más personas aferradas a las relaciones humanas y no al dinero o al poder. También invito sutilmente a los lectores/as a que sean más críticos con lo que llega a sus casas, oídos y ojos a través del mundo publicitario que cada vez nos vende más mentiras sobre el amor, el sexo, la felicidad, el destino y la vida. Me encantó vuestro número dedicado al amor. ¡Bien hecho!

Maite Fresneda García