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La gran mentira de fondo es la de que hemos sido invadidos por los españoles, que ser de aquí (el País Vasco) es un valor añadido. Son ideas que están siempre presentes en el nacionalismo. Pero aunque todo esto no fuera una gran mentira, el recurso al historicismo no dejaría de ser absurdo. Los ciudadanos libres del mundo se organizan ya desde hace mucho tiempo en base a los derechos humanos, a las libertades individuales y a sus deberes para con la colectividad. Arzalluz repite a menudo eso de "no pueden gobernarnos los de fuera". Resulta que los de fuera somos nosotros, los otros vascos. En fin, los comunicados de ETA, con su fraseología de colonos y traidores, son ya de pesadilla lunática. Si no mataran, nos partiríamos de risa con ellos. Maite Pagazaurtundua, El País, 1 de marzo de 2003 |