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ESOS PEQUEÑOS LECTORES
César Vidal
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A lo largo del año recibo numerosas invitaciones para asistir a actos públicos. Confieso sinceramente que suelo rechazar casi todas. Por sistema, no acudo a premios porque, en buena parte, están amañados y porque, en otra parte, la exudación de la envidia, la soberbia y la hipocresía me resultan sugestivas pero sólo en el cine o en la literatura. También selecciono mucho las presentaciones y acudo únicamente a las de libros que me parecen verdaderamente interesantes. Evito además cuidadosamente los saraos, fiestas, cocktails y demás exhibiciones de la hoguera de las vanidades. Finalmente, cuando me invitan a dar una conferencia o a participar en un seminario selecciono enormemente porque no puedo detraer demasiado tiempo de tareas como escribir o estudiar. Solamente existe un tipo de actividad al que siempre, absolutamente siempre, digo que sí. Me refiero a los libro-foros con niños y adolescentes. Tanto si el colegio es público como privado, tanto si es en Madrid como en provincias, tanto si han leído una novela mía de una editorial o de otra, nunca rechazo reunirme una hora para hablar con esos lectores pequeños y jóvenes. En esas manos que se levantan para discutir las acciones de los personajes, para preguntar por el oficio de escribir, para indagar acerca de la vida del autor y miles de cosas más no dejo nunca de encontrar un motivo de alegría y de esperanza. Empiezan a leer y les gusta y detrás de ese placer descubierto se halla la labor constante, incansable, dedicada de millares de docentes. Hace muchos años que descubrí que si leían mis novelas no se debía sólo a los vikingos, a los gladiadores, a las princesas, a los aventureros dispuestos a afrontar cualquier riesgo para cumplir con su deber. Si leían se debía en buena medida a que esos profesores se esfuerzan por poner el tesoro de la lectura ante los niños y los adolescentes. Por encontrarme con todos ellos, docentes y alumnos - y por muchas otras razones - la única invitación que jamás rechazo es la de un libro-foro. Y aquí me quedo hoy. Me esperan. Para un libro-foro, claro.
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