Número 39, Abril 2003

Dicen los sabios que hacer bien cualquier cosa, por sencilla que ésta sea, no es fácil. Y es algo que la vida nos va enseñando paso a paso, nada resulta absolutamente sencillo, porque el ser humano no es perfecto, porque el hombre se encuentra en eterna búsqueda, porque no somos islas y nos importan los demás.

No es tan fácil mantener la compostura ante situaciones complejas, no es tan fácil ser buen amigo, no es tan fácil ser hijo, no es tan fácil ser padre y educar, estudiar para un examen, trabajar como verdaderamente sabes que debes hacerlo, comportarte correctamente... Pero en este caso, Paco Mir en su obra No es tan fácil nos cuenta lo difícil que puede ser romper una relación de pareja. ¿Cómo explicar que el amor se fue cuando además el sentimiento de querer no desaparece? ¿Cómo explicar sin hacer daño que todo "está bien", pero que no...?

En esta tesitura se encuentra Quique, representado por Javier Veiga. Él sigue queriendo a Andrea (Pepa Zaragoza), pero después de siete años de matrimonio, aunque no tiene nada que reprocharle, siente que debe dejarla. ¿Por qué? No sabe explicarlo, él tampoco lo entiende. Toda su confusión trata de aclararla en la barra de un bar, pero ni unas cuantas copas ni un camarero de los de antes (de los que escuchan), le sirven de nada. El camarero, Lucas (Pepe Viyuela) no le comprende bien al principio (y creo que tampoco al final) porque Quique no tiene más motivo que el "desamor". Sin embargo, cuando el protagonista le explica cómo es Andrea, se le cae la baba, "tirando a encantadora, simpática, inteligente, guapa..." Lucas se vuelve cómplice de la situación y entre los dos repasan un número incontable de maneras de finalizar una relación sin hacer daño a la pareja. Pero, ninguna funciona, quizá porque todas son la verdad disfrazada y en la verdad no caben medias tintas ni maquillajes.

En toda esta reflexión sobre la vida misma, el espectador se siente identificado y, entre risas y guiños, te tocan muy dentro. ¿Qué es en realidad el desamor? Y es que hay dos clases de amor: el que surge como una necesidad de recibir; por lo que puede caber la posibilidad de empacharse y hastiarse, o el que existe desde una abundancia personal que fluye desde dentro a los demás. Éste no lleva fecha de caducidad.

Andrea, el camarero y Quique

Una hora antes de comenzar la función nos encontramos con Pepa Zaragoza y Pepe Viyuelas. Javier no ha llegado aún al teatro porque le gusta apurar.

Calibán.- ¿Cuál es la pregunta que más os han hecho desde que estáis representando y promocionando No es tan fácil?

Pepa.- Pues justo eso, que ¿qué no es tan fácil?

C.- Si miramos la cartelera nos encontramos con Cinco mujeres .com, Cinco hombres.com (hace unos meses), Defendiendo al cavernícola, ¿por qué nos sentimos los madrileños tan identificados con las diferencias entre hombres y mujeres? ¿Estamos decepcionados con el amor?

Pepa.- Yo creo que decepcionados no, lo que pasa es que ahora hay más libertad y te cuestionas más las cosas, lo que te lleva a tener más sinceridad contigo mismo y con los demás.

Pepe.- Yo creo que mientras existan hombres y mujeres existirán las diferencias y nos preguntaremos porqué nos llevamos mal, sencillamente porque somos diferentes. De todos modos, el hombre busca el ideal desde siempre, lo que nos convierte en insatisfechos generales. Nadie es perfecto, por lo que nos movemos en la eterna insatisfacción de buscar "lo perfecto". Sin embargo, yo prefiero saber que no soy perfecto, que los que me rodean no son perfectos, así es el ser humano y me gusta.

C.- ¿A la gente le importa de verdad quedar como amigos cuando decide dejar a su pareja, o es puro egoísmo?

Pepa.- Yo creo que sí que importa, porque cuando quieres y has querido de verdad no quieres que sufra esa persona.

Pepe.- Nadie quiere tener enemigos. Además, en todas estas cuestiones se mezclan sentimientos desagradables como el resentimiento por cosas que suceden en la pareja, los celos, etc. En el amor, que es maravilloso, surgen estos otros sentimientos. Normalmente no nos sentimos a gusto con ellos, yo por ejemplo, cuando he sentido celos, he tratado de ocultarlos, nos hacen sentir mal y por supuesto huyes de ellos porque no quieres depender ni sentirte así.

C.- No os quiero entretener más porque me da no sé qué pensar que estáis a punto de salir a actuar... Contadme anécdotas que os hayan sucedido durante una función teatral.

(Tras unos segundos de "pues justo ahora no se me ocurre nada" comienzan a brotar anécdotas una detrás de otra)

Pepa.- A mí me han dado ataques de risa en medio de la representación (gracias a Dios nadie se ha dado cuenta), soy muy propensa al ataque de risa...

Pepe.- A mí me ha pasado de todo. Una vez, en Almagro, una actriz se desmayó (debió de ser por el calor) en medio de la función. Otra vez en Brasil estábamos representando una obra de Valle Inclán y yo estaba fuera de escena y vi un alacrán que se metió en el escenario. Salí a escena a avisarles (porque estaban todos los actores descalzos) y no me creyeron, pensaron que era una broma (suponemos que con la vis cómica que tiene Pepe, sus compañeros deben estar acostumbrados a su humor).

C.- ¿Tenéis alguna manía antes de salir a escena?

Pepa.- No.

Pepe.- Hombre, yo coloco mis cosas encima de la mesa, pero si alguna vez me ha dado por salir con el mismo pie, o por beber agua justo antes de salir, etc., me he quitado la manía sólo porque no me gusta depender de nada. ¿Te imaginas que un día no hay agua?

La función... va a comenzar

Con un decorado sencillo pero eficaz, que los propios actores van adaptando, comienza la función. Te atrapan desde el principio porque son los tres carne de escenario. Nada más verles te relajas en la butaca, los actores están tranquilos y convencidos de que se encuentran en el mejor lugar del mundo donde en ese momento podrían estar (todo esto lo notamos siempre los espectadores, es algo imposible de fingir). Por tanto, ¿dónde mejor puedes estar tú?

Se dejan la piel en escena para compartir con nosotros ese No es tan fácil. Los guiños a la situación mundial del momento son continuos, lo que hace que la complicidad con los tres actores vaya en aumento. Y lo más importante, a lo largo de la obra el público rompe a aplaudir de una manera espontánea, es la forma que tenemos de decirles que estamos aquí, que estamos de acuerdo y que... gracias.

Texto: Paloma Merino



Le preguntaron a Paul Newman una vez si no había tenido tentaciones de serle infiel a su mujer con la de veces que habría tenido la oportunidad al ser un sex-symbol. No se inmutó y contestó:

- "¿Para qué voy a salir a la calle a comerme una hamburguesa cuando tengo un bistec en casa?".