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Antonio Blanch
Absolutamente magistral es el capítulo dedicado a Charles Baudelaire, el maestro de los malditos, el hijo del tedio, la droga, los excesos y el spleen. En una mirada superficial encontramos en el autor de Las flores del mal a un pobre tipo que se alimenta de frutos amargos y consagra su vida a escupir sobre el papel de los principios, los convencionalismos y las ortodoxias. Sin embargo, a Blanch le importa el conjunto de su obra y así, con más perspectiva, descubre a un hombre perseguido por el dolor de las elecciones equivocadas. El autor coincide en este punto con el comentario que Paul Claudel hiciera del poeta francés cuando afirmaba que Baudelaire "cantó la única palabra que el siglo XIX podía experimentar con sinceridad: el remordimiento". Un artista que buscaba con tanta ansia la belleza, el poder de las cosas bellas, las expresiones definitivas, no podía sentirse cómodo en el barro de una vida disuelta en humillantes desmadres. Él mismo en Mi corazón al desnudo, una de sus obras en prosa más significativas y que escribiría poco tiempo antes de su muerte, desvela a un ser humano que se interroga con desesperación si ya ha terminado su "fase de egoísmo" y se encuentra perseguido por la bondad de Dios, "el eterno confidente de mis tragedias". El espíritu de la letra es una obra para trabajársela concienzudamente, y para dejar sus páginas heridas por las anotaciones y los subrayados. |
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Dora Rivas |