Número 39, Abril 2003

En la calle del Prado, haciendo esquina con la calle de Echegaray, en plano barrio de las letras, y en uno de los punto más in de la ciudad, podéis encontrar el café-tertulia El Salón del Prado. Cuatro enormes ventanales permiten la visión de un interior muy suntuoso, con magníficas lámparas de araña de cristal, mesas de mármol y sillas de madera. Desde su escenario, un precioso piano de cola preside el espacio, y la elaborada barra, recrea todo el sabor de los cafés de antaño. Así descrito, El Salón del Prado, podría parecer un lugar sólo apto para bolsillos bien avenidos, pero nada más erróneo. Sus precios son tan asequibles o más, que los de cualquier bar de la zona.

A punto de cumplir los 20 años de su inauguración, este rincón de Madrid nació con la vocación de recuperar un pedazo de nuestra historia, recreando los antiguos cafés que poblaban la capital tiempo ha. Y a esto responde el tipo de decoración tan solemne, que, aunque parezca difícil, invita al calor y a la distensión.

Un grupo de amigos de toda la vida ,"los del barrio", como suele decirse, se juntaron hace 20 años con la intención de "recuperar este tipo de café, ya que los demás se habían convertido al plástico o al acero" comenta Álvaro, uno de los dueños. Para ello, nada mejor que ofrecer al público este lugar para la formación de las típicas y enriquecedoras tertulias culturales. Desde entonces y hasta ahora, El Salón del Prado destaca por esta actividad que desarrolla con gran profesionalidad. Un convenio con la Comunidad de Madrid les permite el óptimo funcionamiento de las tertulias entre las que destaca la del Programa de la Ciencia del Conocimiento. Una vez al mes, gente del mundo de la ciencia se reúne para dialogar y debatir sobre temas muy variados, siempre relacionados con esta disciplina. Como ésta, existen otras tertulias de distinta temática en las que puede participar cualquiera que esté interesado.

Pero la predilección por la cultura no se queda ahí. Otra colaboración con la Comunidad de Madrid, les permite participar en el Programa de Arte Joven, cediendo el espacio para las exposiciones de jóvenes artistas plásticos emergentes, aunque "no descartamos la posibilidad de ampliar estas exposiciones con artistas de otras edades" dice Álvaro.

La música también tiene su sitio en El salón del Prado, aunque en esta temporada no tienen previsto realizar nada. Se comenzó con la música clásica y terminaron con músicas del mundo.

En fin, como veis, un lugar idóneo para disfrutar de una buena charla con los amigos, además de tomarse su estupendo café, cerveza, refrescos o lo que se quiera. El horario es de 14:00 a 2:00 excepto viernes y sábados que lo amplían hasta las 2:30.

Texto: Maru García Ochoa