Número 40, Mayo 2003

Estimado señor director: Ha caído en mis manos un artículo sobre la religiosidad de George W. Bush, que habla de si es un loco de la religión o si ni siquiera es cristiano. El 11 de marzo en el New York Times aparecía un artículo de Jackson Lears sobre la certeza del presidente norteamericano de llevar adelante un "propósito divino", y que eso puede aparejar tremendas simplificaciones y un "deslizarse hacia la autosuficiencia". Hay mucha gente que piensa que es un loco milenarista. Yo creo que la religión es un elemento aglutinador de una sociedad porque proviene de ese principio que todos tenemos de buscar algo más, de ir más allá. Lo malo es cuando ese principio se utiliza según la conveniencia del político de turno. Napoleón utilizó la religión porque le venía bien para sus aspiraciones expansionistas e imperialistas. Hace unos meses vimos a Chávez enarbolando una inmensa cruz ante las cámaras de televisión para mantener a la "patria católica" unida en torno a su salvador, que no es más que un tirano. Por otra parte me parecería indigno que un político, si es creyente, no pudiera utilizar el nombre de Dios en sus discursos, la cuestión religiosa no es algo que forme parte de la conciencia privadísima del que cree. Pienso que marginar el cristianismo amenazaría los principales fundamentos espirituales y culturales de nuestra civilización, porque está en su misma base. Ha habido prestigiosos norteamericanos que no han utilizado el nombre de Dios en vano en sus discursos. Jimmy Carter se hizo muy popular por las regulares invocaciones a sus principios cristianos, pero ha expresado su total desacuerdo con la política belicista de Bush en el conflicto del Irak. A mí me da la impresión de que el caso-Bush es algo increíble. Utiliza a Dios de forma superficial y no atiende a los principios éticos que deben imperar en las relaciones internacionales. Se cree que puede entrar por el Medio Oriente como Pedro por su casa y esto no es sólo arrogante sino indecente, de ahí que su discurso espiritual sea vano. Es vano porque su política no tiene apoyatura moral, su fe no está sostenida en principios humanos. Chao.

Miriam Lafuente García
(e-mail desde Cartagena)


La guerra con Irak sólo tiene su fuente en el miedo. Tiene toda la razón el señor Moore, el director del reportaje ganador del Oscar por Bowling for Columbine, cuando dice que EEUU tiene miedo, es el gran drama de los americanos, el miedo. En Canadá hay casi tantas armas como en EEUU pero el número de atentados es prácticamente inapreciable, la gente deja la puertas de sus casas abiertas y el tono social es otro. Los norteamericanos se han convertido en ciudadanos que huyen hacia delante. Si antes andaban encerrados en su gueto de "la guerra de las galaxias", para defenderse del posible ataque de los enemigos, ahora se han escapado del corral y andan como un soldado borracho de primera fila de vanguardia soltando tiros a diestro y siniestro. Miedo, un miedo atroz. Alguien ha dicho que la diferencia de los europeos y los norteamericanos es que éstos tiene horror al terror y los europeos sólo vemos el horror de la guerra. Estoy de acuerdo.

Juan Carlos Ramos Gil