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TÍTULO: El cielo no puede esperar DIRECTOR: Nick Castle GUIÓN: Dian a Wagman y David Hubbard, basado en una historia de Heidi Levitt AÑO: 2002 INTÉRPRETES: Bridget Fonda (Elisabeth), Albert Hinney (Elmore), Anton Yelchin (Milo), Campbell Scott (Kevin) SINOPSIS: Milo es el alma del futuro, bebe de Elisabeth y Kevin. Justo en el momento que le toca nacer, Milo decide que es mejor quedarse en el cielo que bajar a la tierra donde todo parece confuso y desastroso. Los responsables del "Centro de entrenamiento para la Vida" del cielo, en el que está el alma de Milo, tienen que buscar rápidamente una solución, o la raza humana se extinguirá para siempre. |
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La comedia mágica es un género cinematográfico con el que hay que pactar, pero una vez hecho el trato y aceptadas las condiciones, el resultado suele ser muy fructífero, siempre y cuando la cinta sea de suficiente calidad y posea, tan sólo, un mínimo de credibilidad, por supuesto. El espectador que decide ver una de estas películas termina sonriendo a la vida y descubriendo que se puede encontrar más milagros en el día a día de lo que hasta entonces se había imaginado. Tal El cielo no puede esperar es una de esas clásicas películas norteamericanas que posee todo el atractivo del american way of live. Una Nueva York en total ebullición - con unas torres gemelas todavía en pié, por cierto -, unos personajes típicamente estadounidenses, hamburguesas, hot dogs, tráfico, asfalto, restaurantes de comida rápida... Sin embargo, la película goza de mucho encanto, lo que hace que la historia trascienda más allá de sus fronteras. Heredera de la comedia americana de los años 30, sobre todo en sus buenas intenciones, nos cuenta la curiosa historia de Milo, el alma de un futuro niño que decide que en el cielo se está mejor que en la tierra, por eso se niega a bajar. Tal y como está el mundo, el no querer nacer se convierte en una opción más que tentadora. A pesar de todo, la película parece encontrar el camino de la esperanza en el amor de la madre (Bridget Fonda), única razón que mueve a Milo a cambiar de actitud. El "instrumento divino" para que el protagonista realice semejante descubrimiento será otra alma, que tiene todavía mucho que aprender. Una película muy tierna. ¡Ojalá! No pase tan desapercibida. |
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Texto: Eva Latonda |
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