|
C.- ¿Qué diferencia a La 2 Noticias del resto de noticiarios? LM.- Pues que emitimos en una cadena menos dependiente del poder, lo que nos permite recortar tiempo a determinadas informaciones que nos parecen excesivas (exceso de futbol, por ejemplo, pero también exceso de política) para emitir en su lugar otras historias que también nos interesan y que no suelen caber en otros informativos. C.- ¿Cuál es vuestro criterio de selección? LM.- Procuramos no olvidar al espectador cuando construimos el guión, qué cosas le interesarán, cuáles no, en qué orden... Intentamos que el informativo recoja todos los dias lo más importante, que no siempre coincide con la opinión del periodismo ortodoxo, y procuramos completar la crónica con temas menos habituales pero igualmente importantes. La redacción de textos y la realización también se esfuerzan por construir un lenguaje más cercano al espectador, menos trágico. C.- Imagino que llega un momento en el que uno termina involucrándose en los acontecimientos, ¿hasta qué punto se puede ser objetivo ante la noticia? LM.- La objetividad es algo que hay que buscar sin olvidar que es inalcanzable. La información la elaboran personas, así que siempre habrá un gramo de subjetividad, de opinión, de posicionamiento. Escoger una palabra en lugar de otra, un tono al leer y no otro... mil matices en los que el observador encontrará opinión. Pero en general todos tratamos de que eso se note lo menos posible.
C.- ¿De joven lo tenías todo así de claro? LM.- No, en absoluto. Ahora tengo claras muy pocas cosas... Soy una persona muy dubitativa, demasiado. Se me va mucha energía dudando. Si volviera a nacer pediría ser más resolutivo, dar menos vueltas a las cosas, tener menos necesidad de acertar. C.- La televisión es un reto. Reto para los que la hacen y reto para los que la vemos. ¿Crees que hemos aprendido a utilizar este gran instrumento? LM.- Todos estamos en ello, profesionales a este lado y espectadores al otro. No olvides que los profesionales también somos espectadores cuando vemos la tele en casa. En general creo que queda mucho camino, que los espectadores hemos de aprender a seleccionar mejor y a saber quién nos cuenta la información. Es chocante que tanta gente se considere informada sólo viendo la televisión, donde contamos la reunión del consejo de ministros en 90 segundos... Los índices de lectura de diarios son bajisimos... (y de lectura en general). Sí, realmente creo que queda mucho camino. C.- ¿No piensas que falta naturalidad en el mundo de la televisión?, fíjate que digo naturalidad, que no vulgaridad. LM.- Pues no lo sé. Quizá sobra tensión comercial. Tal vez las televisiones publicas deberían abandonar el mercado publicitario y ofrecer programaciones guiadas por el servicio publico más que la ley del mercado como ahora. Eso redundaría en más calidad y quizá tal vez también en más naturalidad. C.- Dime tres cosas que eches de menos en la televisión... LM.- Menos dependencia del poder, político o económico. Menos dependencia de las audiencias en el caso de las televisiones públicas y más esfuerzo por mejorar la sensibilidad de todos. C.- Dime tres cosas que sobran en la televisión... LM.- Pues en general sobran tensión y nervios. Los espectadores no tenemos tiempo de descubrir un nuevo programa porque no nos dejan tiempo de buscarlo. Cuando oyes hablar bien de él ya se lo han cargado porque no daba audiencia suficiente... Es un disparate. C.- Lo más cerca que he estado yo de la política es el trato que tengo con mi familia "política" así que siento una curiosidad enorme por saber cómo son realmente los políticos. LM.- Que en general son personas generosas que quieren hacer bien un trabajo sordo, mal pagado y con pésima imagen. Alguien tiene que ponerse a gestionar el dinero publico y eso no es fácil. La mayoría son personas honestas, pero lógicamente los que no lo son hacen mucho daño a la imagen del conjunto. Yo no creo ser capaz de encontrarle atractivo a ese trabajo, así que valoro a quien lo hace y evito desautorizar al colectivo por la desvergüenza de algunos. C.- Y hablando de familia... ¿qué tal la tuya? LM.- Bien, gracias. 2 niños pequeños de 2 años y 6 meses. Mi mujer y yo vivimos un poco apretados de tiempo porque no tenemos en Madrid familia que ayude con los niños. Pero en fin, disfrutamos mucho de este proyecto de familia y procuramos crecer como padres, que no es fácil. C.- ¿Ser "Milá" te ha ayudado o beneficiado como profesional? LM.- Sí, claro. Cuando yo empecé Mercedes ya iba muy por delante en la misma carretera. Toda esa información te ayuda mucho. Pero también es una carga, un listón que quieres alcanzar tal vez sin darte cuenta, un apellido que gusta a unos y desagrada a otros... Hay de todo, pero desde luego obtengo mucho de Mercedes.
C.- Perdona que siga por lo personal pero, ¿qué tal te llevas con ella? LM.- Me llevo muy bien y, como te digo, aprendo mucho con ella. C.- ¿Por qué está tan mal el mundo? LM.- Bueno, es una forma de verlo, tal vez un poco negativa. Realmente es desalentador ver cómo pasan los siglos y los humanos somos incapaces de organizarnos mejor, de repartir mejor nuestros recursos y nuestra riqueza. Pero hay muchas cosas en el mundo que van bien, mucha gente que trabaja para equilibrar y mucha belleza. C.- ¿Tenemos alguna esperanza o mejor tiramos la toalla? LM.- Yo soy bastante optimista. Creo que seremos capaces de crecer y madurar como especie. Y si no es así, pues desapareceremos y dejaremos paso a otras formas de vida, un fenómeno que no es nuevo en este planeta y que tampoco está mal. C.- Conocerás el cuento de El traje nuevo del emperador... El niño es el único que sabe ver que el emperador está desnudo, el único capaz de detectar la verdad y de atreverse a decirlo. ¿No nos hará falta escuchar con atención a los más pequeños? LM.-Los niños tienen el tesoro de la espontaneidad, de la libertad que irán perdiendo al crecer, al incorporar la complejidad creciente de sus vidas. De ellos hay mucho que aprender, pero sin olvidar que el gran tesoro de los adultos es madurar, ser capaces de manejar la complejidad con naturalidad y honestidad. |
||||
|
Texto: Eva Latonda |