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Al margen de la simpatía o antipatía que se tenga por la cultura americana (cuestión que se ha convertido ya en una seña de entidad o pasaporte en ciertos círculos), nadie puede negar que han sido y son los amos del espectáculo. Es Broadway un templo sagrado donde todo el que practica el culto al teatro debe peregrinar. Las noches en estas calles neoyorkinas con lluvia, nieve o calor sofocante, son de aquellas que nunca se olvidan. Los La ordenación sagrada de los actores también se realiza en los escenarios de estos teatros. Si no, que se lo digan a Antonio Banderas, que a pesar de su fama y de su esfuerzo incansable, sabía que su rito pendiente era Broadway. Banderas es ahora, por fin, gracias a los méritos escénicos que ha desplegado este año en el teatro, un actor. No es fácil llegar allí, y mucho menos pertenecer a él con pleno derecho. Broadway es el Olimpo. El acto de interpretar puede que sea uno de los más antiguos que haya practicado el hombre desde que se escapó del árbol genealógico de los monos, aunque no como hoy en día lo entendemos. El ser humano, mediante la recreación de escenas, pretende transmitir a los demás los sentimientos universales, quizás para no saberse solo y para compartir esos momentos de eternidad que nos dan los sentimientos. Eso hace del oficio del actor uno de los más nobles, su fin es transmitir, hacer sentir a otros. Todo el submundo que rodea a los actores y los eleva a la categoría de estrellas, hace que la vanidad o el exhibicionismo parezcan los estandartes de este arte. Pero detrás de los flashes, de los bonitos vestidos, de las joyas o de las fiestas, existe un arduo y difícil trabajo que exige mucha preparación. No existe la fórmula mágica para lograr una gran interpretación pero sí escuelas y modos de domar el talento innato que se lleva o no dentro. En el teatro, como en la vida, lo que natura non da, Salamanca non presta. EL MÉTODO Y también en Nueva York se encuentra la escuela de teatro más famosa del mundo, el Actor´s studio. La fama le viene dada por los grandes monstruos de la interpretación que han salido de ella. Nombres como Paul Newman, Marylin Monroe, Marlon Brando, James Dean, Al Pacino, Robert de Niro, etc., han sido algunos de sus ilustres alumnos. Su origen se remonta a 1947 cuando el Actor´s studio lo funda entre otros, Elia Kazan. Sin embargo, el baluarte esencial de esta escuela fue uno de sus profesores: Lee Strasberg. Gran conocedor del mundo teatral y hombre de vasta cultura, mezcló el sistema de Stanislavski junto con el tan apreciado psicoanálisis. Strasberg creó de esta manera una forma de trabajo que sigue siendo mítico: el Método. Así, los actores empezaron a clasificarse en dos grupos: actores que trabajaban con el Método y los que no. Pero, ¿en qué consiste el Método? Obviamente es una técnica muy compleja que no se puede resumir en breves líneas, pero la forma fundamental de trabajo de Lee Strasberg era mediante la improvisación. El actor creaba una escena en la que tenía claro su personaje, los deseos y el conflicto de la situación dramática inventada. Desde este punto Strasberg trabajaba mediante ejercicios y, según las necesidades, desde los pilares fundamentales en los que él consideraba que debía apoyarse un intérprete: la relajación, la imaginación, la voluntad y disciplina, la expresión y la investigación. Para dominar cada una de estas partes, Strasberg ahondaba en las experiencias y en las vivencias de cada persona, es aquí donde aparecen las dosis de psicoanálisis. En ocasiones, las clases del Studio son abiertas y puede acudir público a ver estas improvisaciones donde es fácil contemplar cómo un actor busca, investiga, su manera de sentir celos para representar a Otelo, o simplemente cómo reacciona ante una sensación como el frío. Si este modo de interpretación es el mejor o no, sigue siendo un asunto controvertido. Lo cierto es que por la manera de trabajar, crea en los actores una especie de adicción, sienten que se les muestra un camino detrás del cual parece estar la interpretación perfecta. Otros en cambio, consideran que el Método no es más que un montón de palabrería, una parafernalia bien estructurado por la figura de Strasberg. Argumentan que su éxito se debe a las duras pruebas que han de superarse antes de poder estudiar allí. Así, los futuros actores que comienzan, tienen un don natural soberbio con el que posiblemente habrían triunfado; con o sin Método. Guste o no, sigue siendo un referente a nivel mundial y muchas escuelas que no dicen impartir el Método, beben claramente de sus fuentes. DEL ESCENARIO A LA GRAN PANTALLA Aunque el Método del Actor´s studio se concibió para formar actores de teatro, la influencia de esta escuela ha sido clara en el cine. Elia Kazan, uno de los fundadores del estudio, trabajó en sus películas con actores que habían pasado por su escuela. Marlon Brando, al que se considera uno de los intérpretes con mejor técnica, fue quizás su estandarte. Un tranvía llamado deseo supuso un antes y un después en el mundo cinematográfico y teatral, ya que esta obra había sido representada previamente en Broadway con un clamoroso éxito. Brando, en el papel de rudo cuñado de Blanche DuBois, sigue produciendo gran admiración por la perfección que logra en la escenificación y en la transmisión de sentimientos. De este modo, el Método, basado en la técnica de interpretación teatral, dio el salto a la gran pantalla. |
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Texto: Paloma Merino |
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Existen muchas leyendas negras entorno al Método que sobrepasan la pantalla y el escenario. La famosa Marylin Monroe, que además de un talento para la interpretación excepcional también poseía un carácter rebelde y un humor variable, trabajó en varias ocasiones con el director Billy Wilder. Wilder se prometía una y otra vez no volver a encomendarle ninguno de sus papeles, pero cada vez que comenzaba un nuevo proyecto imaginaba a Marylin casi como la única actriz capaz de interpretarlo. Los caprichos de la actriz se han achacado a la peculiar relación que mantuvieron Strasberg y su esposa con ella, que no consentía ir a ningún rodaje ni afrontar ninguna escena sin la supervisión y los consejos del matrimonio. |
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Mi más sincero agradecimiento a César Gil, productor ejecutivo de Estudio 1 de Televisión Española y maestro de las técnicas de interpretación, que me enseñó los entresijos del Método y su historia. |