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Tengo una mala noticia que daros y que asumir yo misma en mis carnes. A base de escuchar discos y más discos, en vez de afinárseme el oído (¡cachis en la mar!), se me ha hecho un callo y hace varios años que no consigo que me guste un CD completo. Con lo que las paso canutas a la hora de llevarme música al trabajo, o me hago un recopilatorio personal o me llevo 15 CDS por lo menos, que no es plan. Con Versus casi lo he conseguido, me ha faltado muy poco, la verdad. El Tiempo.- Gajes del oficio, chica. A nosotros nos pasa tres cuartos de lo mismo. Calibán.- ¿Con vuestro propio disco? ET.- Noooo, con los de los demás. C.- Ya me extrañaba. Lo que he echado en falta en Versus, ha sido más presencia de voz, (por poner algún fallo). Me apetecía oíros más. ET.- Es que somos una banda de pop rock y si sacas la voz fuerte parece un sonido de solista, que no es la onda que llevamos. C.- La ponéis a la altura del resto de los instrumentos. ET.- Sin quitarle importancia ¿eh?, que llevamos hasta 14 pistas de voces en algunos temas. Y es que uno de los productores es director coral y nos ha dado una caña... C.- Entonces me callo. Pero en los conciertos, ¿cómo reproducís las 14 pistas? ET.- No nos lo recuerdes, lo pasamos genial... C.- Pero no será para tanto cuando sé, de buena tinta, que lo que mejor se os da, son los directos. ET.- Desde que empezamos hace tres años tocando por pequeños locales de Madrid, vimos que nos encontrábamos muy cómodos en el escenario. Y el año pasado, cuando hicimos la gira con 40 principales, lo confirmamos. C.- ¿Frente a cuántas personas llegasteis a tocar? ET.- El segundo concierto de la gira fue en La Coruña, creo que habían reunido a una 90.000 personas, casi no pudimos llegar al escenario, la playa abarrotada, cuatro retardos de sonido... bueno, algo inolvidable. C.- Cobarde de mí, yo en vuestro lugar seguro que no soy capaz de cantar o tocar una sola nota. ET.- ¡Qué va! Eso pensábamos nosotros, pero en cuanto sales y te ovacionan: ¡UUooooaaaahhhh!, se te quitan todos los temblores y piensas: ¡Vamos a pasarlo bien! C.- Y el gran público empezó a saber quiénes eran esos chicos tan majos llamados El Tiempo. ET.- De pronto te encuentras con una multitud que corea tus canciones, (y sin quitarle magia a un pequeño concierto en una sala), es sobrecogedor, un momento culminante de corriente mutua entre el público y tú, por tu música. C.- Después más conciertos, clubs de fans y los Minutos Musicales cantando Cristales Rotos, por los que muchos han podido poneros cara. ET.- La tele, la tele... hay que reconocer que es un gran medio de promoción, pero nosotros animamos a la gente que le interese lo que hacemos que venga a vernos a algún concierto, allí sí que somos auténticos. C.- La televisión, las grabaciones ficticias los arreglos florales-musicales que hacen perecer... bueno, a cualquiera, ¿os llevan a una pérdida de autenticidad? ET.- Cuando en un concierto (y te cuento una anécdota personal) va a tocar un grupo importantísimo... de pronto aparecen las Sex Bom y la gente se vuelve loca. No te hablo de los chicos, no, te hablo de niñas de 15 a 17 años. Qué quieres que te diga, que no lo comprendo. C.- ¿A mí me lo cuentas? No sigamos por ahí que me pongo de los nervios. Oye, ¿sabéis a quién me recordasteis mucho al escucharos?, a Nacha Pop. ET.- Pues muchas gracias, no podías habernos dicho mayor halago. Nosotros no somos de aquella época, pero es el legado de nuestros padres, una música que siempre hemos escuchado y que comenzamos versionando, junto a temas de Los Burros (primer nombre de El Último de la Fila), Pink Floid, Deep Purple... C.- ¿Y qué diferencia hay entre aquellos 80 del pop y estos 2000 y pico de mezcla musical? ET.- No tanto el tipo de música que se hace, como el espíritu de entonces, donde todos los grupos eran amigos y tocaban juntos. Donde el dinero o las ventas no eran lo único que importaba. |
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Texto: Maru García Ochoa |