|
|
|
Siempre he dicho, y la experiencia me lo ha demostrado con los años, que a una gran mujer siempre le precede una gran sonrisa, y eso es lo que le ocurre a Pasión Vega, a esa joven cuyo nombre familiar es Ana y cuyo nombre artístico es toda una declaración de intenciones... como los temas que elige, letras llenas de compromiso, interpretadas en una inimitable mezcla de estilos, sobre los que predomina la magnífica voz de Pasión (fruto de tardes de coro y noches de coplas) y las composiciones de grandes músicos y amigos. En definitiva, el don de Pasión es el poder del CANTO con mayúsculas. Limpidez absoluta, transparencia redonda... como diría el poeta. Calibán.- ¿Como se iza tu último trabajo Banderas de Nadie? Pasión Vega.- Con muchísimo esfuerzo, sacrificio, ilusión, orgullo y con mucha humildad. C.- Así de fácil, ¿eh? Debe ser ésa la receta para conseguir como poco el platino que has logrado.
C.- ¿Por eso tu eterna sonrisa? ¡Es que no la abandonas ni un momento! P. V.- Soy una mujer optimista y lo paso mejor así. C.- También debe ayudar el momento por el que estás pasando, el éxito. P. V.- No lo dudes. Doy cada día, gracias a Dios. En poco tiempo ha cambiado bastante la situación. De pronto me he visto cómo se abrían otras puertas a la música que hago, quizá existía un hueco que he podido llenar, una cierta demanda del público y ésa es mi explicación. Fíjate, de un día para otro, me di cuenta de que la gente que asistía a mis conciertos ya no eran sólo los de siempre, veía caras nuevas, un público cada vez más joven y hasta familias enteras, ¡una satisfacción! Se acercaban al camerino para conocerte y decirte que nunca te habían oído antes pero que les habías llegado al corazón. C.- Cuando has dicho familia, te brillaban los ojillos. P. V.- Pues claro. Cada vez viajo más y ando siempre a caballo entre Madrid, Málaga y Cádiz, intentando estar todo lo que la música me permita, lo más cerca posible de mi familia y amigos. Los echo mucho de menos. Cuando estoy con ellos repongo las fuerzas que necesito y vuelvo a la carga llena de energía y amor. ¡Ay, esa Málaga! C.- Pero si tú naciste en Madrid. P. V.- Sí y me encanta, pero mis padres se trasladaron a Málaga cuando yo era muy pequeña... así que sin renunciar a mi condición de madrileña, me siento malagueña. C.- Y ¿cuándo empezaste a sentirte cantante? P. V.- ¡Uf! Me costó una barbaridad darme cuenta de que lo mío era la canción, que era ése mi camino. Mis padres sin ser músicos ni nada parecido, se pasaban el día oyendo tangos, coplas y zarzuelas (¡anda que no habremos escuchado mis hermanos y yo zarzuelas!). Y yo venga a cantar como una loca. Un día alguien me dijo, niña, tú vales para esto, pero yo no me lo creí. C.- ¿Cuál era el problema? P. V.- Supongo que yo misma, como era muy seriecita y ordenada decidí que lo mejor era estudiar Magisterio. Por suerte me di cuenta a tiempo de por dónde iban los tiros y... empecé a estudiar Arte Dramático. C.- Pero... ¿tú, actriz? P. V.- No, no quería ser actriz. Lo que pasa es que pensé que dentro de las carreras universitarias, era la única que podía acercarse más a lo que ya había decidido ser. Tenían un programa de estudios que incluía asignaturas como Danza, Interpretación, Expresión Corporal, que encajaban dentro de mi proyecto de futuro. |