Número especial

ACTO 1º, La ocupación

Polonia 1939. La ocupación nazi es un hecho. Se coarta la libertad de expresión, el libre pensamiento y cualquier atisbo de calidad humana. Un joven inteligente y aficionado al conocimiento se ve obligado a abandonar sus estudios en la Universidad. El trabajo en una cantera y en una fábrica química, además de la sombra de la deportación, le acercan a las situaciones más duras. La pasión por el teatro, la palabra viva, le ayuda a permanecer optimista y a acercarse a los hombres.

Kotlarczyk.- No sé si será buena idea. Ahora mismo si se presentan los soldados nazis y ven que estamos realizando una representación teatral, nos deportan a un campo de concentración.

Karol.- Ya lo sé, pero no podemos dejarnos llevar por el miedo y el desánimo. Simplemente recitaremos el texto e invitaremos a pocos amigos. Pero el teatro nos mantendrá despiertos de mente y espíritu. La palabra dicha cobra más fuerza que si la leemos en soledad. Esto nos mantendrá unidos y con esperanza.

Kotlarczyk.- En eso tienes razón. Yo no me siento más vivo que cuando representamos. Es una manera de expresar de una manera bella los sentimientos que todo hombre puede tener. Quizás sea la manera de hacer real lo que habita en el alma.

Karol.- No te preocupes, la gente no nos delatará porque será un regalo para todos.

Kotlarczyk.- Gracias Karol. No sé qué habríamos hecho mi esposa y yo si no nos llegas a acoger en tu casa. Además, así podemos seguir hablando de literatura, de teatro... Si no es por tus conversaciones me volvería loco.

ACTO 2ª, La representación teatral

La tensión se palpa en el ambiente de una habitación modesta. A pesar de esto, se siente la ilusión en la cara de los dos hombres que están en escena.

Kotlarczyk.- Karol, ¿qué vamos a hacer? No hemos podido ensayar la obra y los invitados están a punto de llegar. Se están jugando la vida por venir a nuestra casa y no tenemos nada.

Karol.- Claro que tenemos. No tenemos una obra pero tenemos nuestra palabra y el hecho de estar juntos y leer en voz alta es suficiente. Si no te parece mal les leeré una poesía que he escrito esta misma tarde pensando en mi trabajo en la cantera.

Kotlarczyk.- ¡Qué duro tiene que ser para ti! Con lo que te gustaban tus estudios y ahora con un trabajo duro, monótono...

Karol.- De todo se aprende. Quizás si no llega a ser por esto no habría entendido muchas cosas de mí mismo.

Han llegado los invitados y Karol, sentado en una silla, lee en voz alta. Si en este momento entraran los alemanes a la habitación no pensarían que se están recitando versos.

Karol: "Escucha bien, escucha los golpes del martillo, la sacudida, el ritmo. El ruido te permite sentir dentro la fuerza, la intensidad del golpe. Escucha bien, escucha, eléctrica corriente de río penetrante que corta hasta las piedras, y entenderás conmigo que toda la grandeza del trabajo bien hecho es grandeza del hombre". (La cantera: I. Materia, 1)

ACTO 3º, La vocación

Otoño de 1942, Karol continúa con su afición teatral pero ha decidido su verdadera vocación: el sacerdocio.

Karol.- No tengo ninguna duda. Existen muchas cosas que me gustan en la vida pero no las entiendo si no es desde el sacerdocio. La historia de mi vocación la conoce, sobre todo, Dios. En su dimensión más profunda, toda vocación sacerdotal es un gran misterio, es un don que supera infinitamente al hombre. Ante la grandeza de este don, sentimos cuán indignos somos de él.

Aún, Karol no sabía cuál era su destino. Años después llegó a ser el pastor de la Iglesia Católica.

En distintas declaraciones, el Papa ha manifestado que su experiencia teatral le marcó profundamente y que siempre le acompaña.

Paloma Merino
Médico


El empresario teatral Enrique Cornejo entregó al Papa el premio "butaca de oro", con el que se homenajea a las personas que apoyan el teatro. El Papa, cuando lo recibió, lo agradeció diciendo: "Teatro, hermoso teatro".