Número especial




Cuando a Paloma Gómez Borrero niña le propusieron en el colegio hacer una redacción sobre la Ciudad Eterna escribió "Esta noche he soñado con Roma, he soñado que veía al Papa..." El sueño se hizo realidad y esta periodista fue la primera mujer corresponsal de Televisión Española en Italia y el Vaticano. Durante 25 años ha transmitido noticias desde Roma y ha sabido poner una nota de calidez en la información relacionada con las actividades del Santo Padre. La periodista española que ha acompañado al Papa en más de 90 viajes internacionales habló con Calibán en el aeropuerto de Barajas, justo antes de embarcarse en un avión

Calibán.- ¿Cómo te has ganado la "patente de crédito personal" en la Santa Sede?

Paloma Gómez Borrero.- Creo que saben que yo no he traicionado nunca ninguna fuente. El Vaticano tiene 45 hectáreas de un muro casi impermeable del que se filtra muy poco, entonces tienes que buscar tus fuentes, si no tienen confianza en ti no hablan; luego hay que saber interpretar, muchas veces en la manera en que alguien dice las cosas se sabe si lo que dice es cierto o no. Los que tenemos que informar tenemos que adecuarnos a esa mentalidad. Ha pasado mucho tiempo desde que obtener información del Vaticano era poco menos que imposible; de esa época es la anécdota de un corresponsal de Il Corriere della Sera, que después de haber pasado toda la mañana en la Santa Sede intentando confirmar una noticia, se encuentra a un monseñor que viene de la calle y le pregunta, "¿ha dejado de llover?", y el monseñor automáticamente le responde, "para cualquier pregunta diríjase a mis superiores". Con este Papa todo ha cambiado mucho, trata muy bien a la prensa. Sabe que para que un periodista informe bien necesita antes ser bien informado, porque si no puede hacer especulaciones o invenciones, y luego, ¿de quién es la culpa? Desde el primer viaje, el Papa nos sorprendió a todos porque vino a vernos al sector del avión donde estábamos los periodistas y contestó a todas las preguntas sin ningún "no comment". Fueron las famosas "ruedas de prensa aéreas vaticanas".

C.- Después de 98 viajes acompañando al Santo Padre alrededor del mundo, ¿cómo es el Papa con Paloma Gómez Borrero?

P.G.B.- Es muy cariñoso, son 25 años viéndome en los viajes, en transmisiones, en directo… Ha tenido detalles muy bonitos; por ejemplo, en el viaje que hicimos a Zaire, yo estaba el día de mi santo trabajando en la Nunciatura, y se acercó a saludarme y a bendecirme. Son pequeñas cosas en un hombre extraordinario. También me ha hecho alguna broma. Recuerdo el viaje a América en la época en la que no se hablaba de otra cosa más que de la posibilidad de permutar la condena a muerte de la joven Paula Cooper por la cadena perpetua. El Papa se iba a ver con el presidente Ronald Reagan y todo el mundo sabía que iba a hablar de ese tema. Cuando vino a ver a los periodistas en el avión le dije "Santidad, cuándo vea al presidente ¿le hablará de concederle la gracia a Paula Cooper?". El Papa se echó a reír y me dijo: "¡Qué buena idea, no se me había ocurrido!, la voy a nombrar consejera del Papa".

C.- ¿Cuál ha sido el viaje más difícil que ha realizado el Santo Padre?

P.G.B.- Yo creo que ninguno es fácil. Hay algunos que necesitan una habilidad diplomática grande, no sólo en el viaje que hace el Papa, sino en su preparación. Sin duda, uno fue el de Cuba. Importante, difícil y peligroso fue el de Sarajevo. Todavía estaban los odios, los enfrentamientos religiosos y políticos. El Papa fue a una ciudad totalmente destruida, a una ciudad mártir. Un discurso a las Naciones Unidas tampoco es fácil porque habla un jefe de Estado, pero sobre todo habla un pastor, y a gente que puede o no ser católica.

C.- El Papa ha dicho alguna vez que se considera "el párroco del mundo". ¿Qué crees qué es lo que más lo hace sufrir como pastor?

P.G.B.- Yo creo que para el Santo Padre ha sido dolorosísimo el escándalo de la pedofilia en América, lo ha llamado "un crimen abominable" lo ha condenado tajantemente y afrontado abiertamente, sin miedo, pero para Él ha sido un dolor grande. Y luego, la paz. El Papa considera que la paz es un bien del que vienen todos los demás, si hay paz hay justicia, no hay justicia sin paz.

C.- ¿Fue el Papa polaco decisivo en la caída del telón de acero?

P.G.B.- El propio Mijail Gorvachov ha reconocido que el papel del Papa fue muy importante. Yo creo que el muro hubiera caído igual, pero tal vez habría costado más tiempo y quizá sangre. Una caída suave de un muro tan endurecido se debió en parte a un Papa del Este que conocía perfectamente a la Unión Soviética y que hizo fuerza para que se reconociera el derecho a la libertad de los pueblos (y la primera la libertad religiosa) y los derechos humanos. Dos cosas que al otro lado del muro no había.

C.- ¿Cuál es la idea del pontificado de Juan Pablo II que más te ha impactado?

P.G.B.- Éste ha sido un pontificado "itinerante", en el que la cúpula de San Pedro no es el telón de fondo del Papado, es el mundo. Al Papa le han llamado el "globe trotter" de la fe, y lo es, y ahora que le cuesta mucho moverse, y que cualquier gesto que hace es un suplicio, sigue viajando. Él cree que Roma tiene que acercarse, porque no todos pueden venir a Roma.