Número especial

Nuestra sociedad rechaza al que no piensa como "ella". Por parte de los medios de comunicación se crean unas corrientes de opinión interesadas y todo el que se sale de ellas es rechazado como persona no digna de pertenecer a una sociedad "madura" y "progresista".

Hay que pensar, opinar, escribir, decir lo políticamente correcto, es decir, aquello que interesa a determinados grupos de opinión que son los que dicen lo que es moderno, progresista, interesante, merecedor de publicidad, etc.

Tengo para mí que Juan Pablo II no ha dedicado mucho tiempo a pensar qué es lo políticamente correcto. Así, defiende a la mujer en su totalidad como persona, independientemente del peso, la talla o el color de su piel, en contra del machismo que impera en muchos aspectos del mal llamado feminismo que tenemos que soportar.

Defiende al no nacido, la vida desde su instante inicial, defiende a los subnormales, a los más pobres, a aquellos que no pueden aportar nada a la sociedad según, claro está, lo políticamente correcto y dicen que son un tesoro, que son imprescindibles para el mundo actual. Defiende a los niños contra las agresiones constantes que sufren, a los ancianos, como elementos básicos de la sociedad.

Asimismo, condena el capitalismo imperante con la misma fuerza que hizo con el comunismo, defiende con su vida, añosa y enferma, lo que significa compromiso, disponibilidad hasta el final, cuando muchos para quitárselo de en medio, apelan a la "misericordia" que debería tener con él mismo. Se reúne con todo el mundo sean del signo que sean, para él son hijos de Dios, y les canta las cuarenta, es decir, les muestra las misericordias de Dios para los hombres y el compromiso de cada uno, en un mundo en el que la palabra compromiso pone a temblar a lo políticamente correcto. Ellos quieren ser "libres".

Una persona así termina confundiendo, dicen que es muy avanzado y muy conservador, pero no terminan de aclararse con él.

Lo "lógico" sería que para dirigir la Iglesia hubiera una persona más joven, más dinámica, vamos como si la Iglesia fuera una multinacional; al ver al Papa con sus años, con sus enfermedades, al frente de la Iglesia diciendo que igual que Cristo no se bajó de la cruz él no dejará la Iglesia, eso lógicamente causa escándalo, va contra lo que se lleva, ¿cómo es posible? Es una confirmación de que la Iglesia se rige por otras normas que no son iguales a las de las demás sociedades.

Lógicamente, los otros se rigen por las normas humanas de la dirección de empresas. La Iglesia no. En ella, hay que aplicar la lógica divina. Es dirigida por el Espíritu Santo. Lo "políticamente correcto" se resiste.

Cuándo los sociólogos ven a la gente que congrega, es razonable que piensen, ¿cómo es posible? Está enfermo, es mayor, se le entiende mal, dice cosas duras, fuertes y exigentes, pero además es la persona con más capacidad de convocatoria que existe. Falla la lógica.

Es verdad. Hay que mirarlo todo con la lógica de Dios, que es distinta de la de los hombres.

De lo que no quieren darse cuenta los que están en lo "políticamente correcto" es que lo mas avanzado socialmente que puede existir es el Evangelio. No hay, ni habrá, una defensa a ultranza mayor del hombre que la que aparece en sus páginas.

Por otro lado (cosa que enfada a los "políticamente correctos"), Juan Pablo II es un portador de la doctrina de Cristo, doctrina que tiene que pasar íntegra e inmaculada al siguiente Papa. Porque el mensaje es de Cristo, no suyo, y por tanto no puede ser mejorado.

Cuando las personas jóvenes y viejas ven esa entrega, esa exigencia personal, ese compromiso, se dan cuenta de que merece la pena, hacen cosas en la vida. Y es que lo "políticamente correcto" es muy fácil, o sea demasiado aburrido, tremendamente triste. Y la exigencia personal es generadora de ilusión. Y éste es uno de los motores del ser humano. Y es que no hay hombre más poderoso que el que reza.

José María Contreras
Biólogo